"ADVERTENCIA AMOROSA"
domingo, 4 de junio de 2017
El “Combate Espiritual” contra los pensamientos erróneos (logismoi)
Una de las tareas más importantes a realizar, para ir avanzando en el camino monástico de unificación, es el trabajo contra los pensamientos erróneos que nos asaltan y nos confunden. Así lo señala Casiano (s. V), el monje que enseñó a Occidente la sabiduría de los monjes de Egipto.
http://blogs.periodistadigital.com/cristiania.php/2012/02/09/el-combate-espiritual-contra-los-pensami
lunes, 1 de mayo de 2017
¿ TRANSCENDER EL EGO, ES ESO ALGO CUERDO?
“La consciencia, esta cualidad que existe aun sin que nosotros nos propongamos utilizarla”
Consciencia significa literalmente con conocimiento (cum scientia). Desde todos los tiempos, culturas, filosofías y religiones, hablan del despertar de la consciencia. Evidentemente a pesar de que todos la tenemos, permanece dormida o en estado latente, esperando por nosotros. En algunos casos asoma casi sin querer, en otros es buscada a través de caminos enigmáticos y alucinantes.
Para unos más presente que para otros, lo cierto es que más allá de nuestra propia voluntad nos conecta con todas las cosas animadas. Tomando en cuenta que no hay cosa que no sea animada en el mundo físico, desde nuestros cuerpos hasta los electrones de una piedra, podríamos decir que estamos conectados por esta energía universal e infinita de consciencia vital.
http://conscienciaeterna.blogspot.com.es/2010/04/que-es-trascender-el-ego-ken-wilber.html
Reflexiones de Ken Wilber sobre trascender el ego, muy interesantes:
"Ausencia del ego no significa ausencia de un yo (self) funcional (lo cual sería propio de un psicótico y no de un sabio); significa que ya no estamos identificados exclusivamente con aquel yo."
"Los narcisistas son, simplemente, personas cuyos egos no son aún lo suficientemente grandes para abrazar el Cosmos entero y, para compensar, intentan convertirse en el propio centro del Cosmos."
viernes, 21 de abril de 2017
Enric Benito. El arte del buen morir
INTERESANTE entrevista: el arte del bien morir empieza con el arte del bien vivir.
viernes, 17 de marzo de 2017
Entrevista al hermano José Luis Navarro de Midelt (trapense)
Nos adentramos en la Casa de Nazaret de la mano de un contemplativo encarnado en el mismo mundo que de Foucauld descubrió.
Entrevista publicada en el Boletín ecuménico de la Comunidad Horeb Carlos de Foucauld nº 75
Seguramente nos preguntamos quién es el Hermano José Luís, aunque la pregunta exacta sería ¿por qué trapense en el Atlas? En esta entrevista tenemos ocasión de conocerle un poco más desde el corazón, que es el lugar en el cual nos gusta ser hermanos y, desde esa profundidad, poder alcanzar a comprender por qué Marruecos y el islam, digamos que estamos continuando el contenido final del Boletín anterior (nº 74 - Septiembre) y adentrándonos al mismo tiempo en la Casa de Nazaret, en este caso de la mano de un contemplativo encarnado en el mismo mundo que nuestro Beato Carlos de Foucauld descubrió.
HOREB.- Un día cambiaste el Monasterio de Santa María de Huerta de Soria por la Trapa de Notre Dame de l’Atlas, en el Atlas marroquí; un cambio así no es por casualidad sino que procede de algún movimiento interior.
H. JOSÉ LUIS.- No, no fue simple casualidad. He de confesar que desde siempre me atrajo de forma especial la cultura musulmana. Cuando llegaban mis vacaciones las aprovechaba para conocer mejor esta cultura y viajaba a Egipto, Turquía, Jordania, Palestina, Siria, Argelia, Marruecos,.. Entre mis mejores amigos había árabes musulmanes, con los que, junto con otros amigos de Zaragoza, fundamos una asociación hispano-árabe a la que llamamos "Sadaka". Y fue precisamente en un viaje para esta asociación, cuando descubrí el monasterio de Huerta (la Providencia tiene sus mediaciones).
Por otro lado también tuve siempre una gran atracción por el Hermano Carlos de Foucauld. Y mucho más después de una peregrinación que pude hacer en camión con un pequeño grupo a visitar ciertos lugares emblemáticos de su vida en el Magreb. Fue un viaje con destino en el Hoggar, Tamanrasset y la ermita del Assekrem. También visitaríamos su tumba en El Goléa, sus pasos en In Salah, Béni Abbès,…
El cambio del monasterio soriano de Sta. Mº de Huerta a Notre Dame de l’Atlas sobrevino a causa de los acontecimientos de Tibhirine. Cuando yo entré al monasterio, no conocía la existencia de una comunidad en Argelia. De haberlo sabido, tal vez hubiese entrado allí. Yo conocía Argelia, tenía allí muchos amigos y nos visitábamos en algunas ocasiones. Le tenía mucho cariño a ese país y a sus gentes. Cuando en marzo del 96 conocí el secuestro de los hermanos en Tibhirine sufrí un fuerte impacto. En principio descubrir esa comunidad y de esta forma terrible. Luego sentí un gran dolor por Argelia, por los musulmanes, por el impacto tan negativo que iba a producir en nuestra sociedad hacia ese país que yo amaba y hacia el Islam. Durante los casi dos meses de secuestro hasta el doloroso final, hubo tiempo de mucha oración y mucha reflexión. Cuando llegó la trágica noticia de su ejecución yo ya había decidido que si hacían falta voluntarios para rehacer la comunidad, estaba dispuesto a unirme.
El día que se celebró en el monasterio de Huerta una Vigilia especial por los Hermanos de Atlas, en un momento determinado se leyó el Testamento del padre Christian, que nos acababa de llegar y la Providencia quiso que fuese yo el elegido para leerlo en la celebración. Recuerdo que me emocioné mucho y me costabapronunciar las palabras. Sobre todo algunos párrafos, con los que me veía muy identificado, como este: “En efecto, no veo cómo podría alegrarme que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato…. Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente. Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.”
Aquel día de la lectura del Testamento del padre Christian, fue la fecha en que me comprometí espiritualmente con Christian y con los Hermanos de Atlas a hacer lo posible para unirme a la comunidad para que continuase. No pasó mucho tiempo sin que el Abad General hiciese una llamada a la Orden pidiendo voluntarios. A partir de ese momento lo manifesté a mi abad y expuse mi deseo de ir a Argelia. Mi abad acogió mi petición y la tuvo en consideración desde el primer momento. Pero no podía irme aún. Todavía era novicio, debía terminar mi noviciado, profesar y continuar con la formación monástica. Y en el año 2000 pude unirme a la comunidad de N.D. de l’Atlas, que canónicamente ya estaba trasladada a Midelt en Marruecos.
HOREB.- En medio del Islam, sin intención de convertir a nadie, sin proselitismos ni propagandas, una vida de sencillez basada en la Regla de San Benito, ¿qué razón tiene de ser hoy en día?
H. JOSE LUIS.- La vida cisterciense en el monasterio magrebí, tiene en cuenta la peculiaridad de nuestra situación en Marruecos, como lo era en Argelia. Esta singularidad la acogemos como un don de Dios de ser el único monasterio contemplativo de hombres en toda el África del Norte. En el Magreb, nuestra presencia y la de la Iglesia local, encuentra su pleno sentido en el encuentro con los creyentes del Islam, vivido como un don de Dios que debe dar fruto en un espíritu de respeto y verdadera apertura que implica mantenerse firme en las propias convicciones más hondas, con una identidad clara y gozosa, pero abiertos a comprender lassingularidades del otro, conscientes de que el diálogo realmente puede enriquecer a cada uno. Conscientes también de nuestra humanidad común, comenzando por la convivencia y la buena vecindad. Ello nos invita a vivir con cierta mirada al exterior. No faltan en nuestro entorno, entre nuestros amigos y vecinos. Los acontecimientos familiares y sociales, las alegrías y las penas, las circunstancias de todo tipo, incluidas las fiestas religiosas, son ocasiones que se nos ofrecen para conocernos mejor, para ayudarnos unos a otros, para encontrarnos sin que sea necesario crear otras ocasiones artificiales.
Pero hay también otro aspecto de nuestra actuación, cara a nuestro entorno. Hemos de considerarnos como « embajadores de Cristo » (cf. 2Cor 5, 20) en el Magreb. Para ello contamos como monjes con una vocación particular en la oración. Esta vocación es una responsabilidad muy particular de nuestra condición monástica y nos da la ocasión de ser un testimonio de la oración.
En la sociedad musulmana la llamada a la oración resuena cinco veces al día, también nosotros tenemos la tarea de celebrar las alabanzas de Dios con asiduidad, como hijos de Dios. Y los monjes, muy especialmente, consagramos a esto toda nuestra vida mostrando que este Dios y Padre puede colmar toda nuestra existencia.
A través de la oración, discreta, perseverante, en medio de una humanidad con la que compartimos nuestro día a día, hacemos presente y damos a conocer en qué consiste «Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria» (Col 1,27). La oración está en el corazón de nuestra vocación.
Este ministerio de la oración, como toda nuestra vida, encuentra su fuente y su cumbre en la Eucaristía. Aquí nuestras eucaristías se revisten de una dimensión especial por la fragilidad y precariedad de nuestra presencia. Aquí podemos vivir lo esencial, aún cuando nuestra existencia parezca banal y sin relieve. La eucaristía adquiere un valor de universalidad y eternidad. Presentes junto al pan y al vino, toda la existencia de los que le rodean, por los hombres y mujeres que, aunque no conozcan necesariamente el Evangelio, buscan con rectitud amar y servir a Dios. Por esto nuestra presencia de Iglesia es indispensable, sea cual sea su extensión, sea cual sea su importancia. Cuando celebramos la eucaristía hacemos presente a Cristo en su sacrificio redentor que abarca toda la historia de los pueblos en los que vivimos.
Por otro lado también tuve siempre una gran atracción por el Hermano Carlos de Foucauld. Y mucho más después de una peregrinación que pude hacer en camión con un pequeño grupo a visitar ciertos lugares emblemáticos de su vida en el Magreb. Fue un viaje con destino en el Hoggar, Tamanrasset y la ermita del Assekrem. También visitaríamos su tumba en El Goléa, sus pasos en In Salah, Béni Abbès,…
El cambio del monasterio soriano de Sta. Mº de Huerta a Notre Dame de l’Atlas sobrevino a causa de los acontecimientos de Tibhirine. Cuando yo entré al monasterio, no conocía la existencia de una comunidad en Argelia. De haberlo sabido, tal vez hubiese entrado allí. Yo conocía Argelia, tenía allí muchos amigos y nos visitábamos en algunas ocasiones. Le tenía mucho cariño a ese país y a sus gentes. Cuando en marzo del 96 conocí el secuestro de los hermanos en Tibhirine sufrí un fuerte impacto. En principio descubrir esa comunidad y de esta forma terrible. Luego sentí un gran dolor por Argelia, por los musulmanes, por el impacto tan negativo que iba a producir en nuestra sociedad hacia ese país que yo amaba y hacia el Islam. Durante los casi dos meses de secuestro hasta el doloroso final, hubo tiempo de mucha oración y mucha reflexión. Cuando llegó la trágica noticia de su ejecución yo ya había decidido que si hacían falta voluntarios para rehacer la comunidad, estaba dispuesto a unirme.
El día que se celebró en el monasterio de Huerta una Vigilia especial por los Hermanos de Atlas, en un momento determinado se leyó el Testamento del padre Christian, que nos acababa de llegar y la Providencia quiso que fuese yo el elegido para leerlo en la celebración. Recuerdo que me emocioné mucho y me costabapronunciar las palabras. Sobre todo algunos párrafos, con los que me veía muy identificado, como este: “En efecto, no veo cómo podría alegrarme que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato…. Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente. Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.”
Aquel día de la lectura del Testamento del padre Christian, fue la fecha en que me comprometí espiritualmente con Christian y con los Hermanos de Atlas a hacer lo posible para unirme a la comunidad para que continuase. No pasó mucho tiempo sin que el Abad General hiciese una llamada a la Orden pidiendo voluntarios. A partir de ese momento lo manifesté a mi abad y expuse mi deseo de ir a Argelia. Mi abad acogió mi petición y la tuvo en consideración desde el primer momento. Pero no podía irme aún. Todavía era novicio, debía terminar mi noviciado, profesar y continuar con la formación monástica. Y en el año 2000 pude unirme a la comunidad de N.D. de l’Atlas, que canónicamente ya estaba trasladada a Midelt en Marruecos.
HOREB.- En medio del Islam, sin intención de convertir a nadie, sin proselitismos ni propagandas, una vida de sencillez basada en la Regla de San Benito, ¿qué razón tiene de ser hoy en día?
H. JOSE LUIS.- La vida cisterciense en el monasterio magrebí, tiene en cuenta la peculiaridad de nuestra situación en Marruecos, como lo era en Argelia. Esta singularidad la acogemos como un don de Dios de ser el único monasterio contemplativo de hombres en toda el África del Norte. En el Magreb, nuestra presencia y la de la Iglesia local, encuentra su pleno sentido en el encuentro con los creyentes del Islam, vivido como un don de Dios que debe dar fruto en un espíritu de respeto y verdadera apertura que implica mantenerse firme en las propias convicciones más hondas, con una identidad clara y gozosa, pero abiertos a comprender lassingularidades del otro, conscientes de que el diálogo realmente puede enriquecer a cada uno. Conscientes también de nuestra humanidad común, comenzando por la convivencia y la buena vecindad. Ello nos invita a vivir con cierta mirada al exterior. No faltan en nuestro entorno, entre nuestros amigos y vecinos. Los acontecimientos familiares y sociales, las alegrías y las penas, las circunstancias de todo tipo, incluidas las fiestas religiosas, son ocasiones que se nos ofrecen para conocernos mejor, para ayudarnos unos a otros, para encontrarnos sin que sea necesario crear otras ocasiones artificiales.
Pero hay también otro aspecto de nuestra actuación, cara a nuestro entorno. Hemos de considerarnos como « embajadores de Cristo » (cf. 2Cor 5, 20) en el Magreb. Para ello contamos como monjes con una vocación particular en la oración. Esta vocación es una responsabilidad muy particular de nuestra condición monástica y nos da la ocasión de ser un testimonio de la oración.
En la sociedad musulmana la llamada a la oración resuena cinco veces al día, también nosotros tenemos la tarea de celebrar las alabanzas de Dios con asiduidad, como hijos de Dios. Y los monjes, muy especialmente, consagramos a esto toda nuestra vida mostrando que este Dios y Padre puede colmar toda nuestra existencia.
A través de la oración, discreta, perseverante, en medio de una humanidad con la que compartimos nuestro día a día, hacemos presente y damos a conocer en qué consiste «Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria» (Col 1,27). La oración está en el corazón de nuestra vocación.
Este ministerio de la oración, como toda nuestra vida, encuentra su fuente y su cumbre en la Eucaristía. Aquí nuestras eucaristías se revisten de una dimensión especial por la fragilidad y precariedad de nuestra presencia. Aquí podemos vivir lo esencial, aún cuando nuestra existencia parezca banal y sin relieve. La eucaristía adquiere un valor de universalidad y eternidad. Presentes junto al pan y al vino, toda la existencia de los que le rodean, por los hombres y mujeres que, aunque no conozcan necesariamente el Evangelio, buscan con rectitud amar y servir a Dios. Por esto nuestra presencia de Iglesia es indispensable, sea cual sea su extensión, sea cual sea su importancia. Cuando celebramos la eucaristía hacemos presente a Cristo en su sacrificio redentor que abarca toda la historia de los pueblos en los que vivimos.
http://otros-carlosdefoucauld.blogspot.com.es/2016/10/entrevista-al-hermano-jose-luis-navarro.html
lunes, 6 de febrero de 2017
Un nuevo concepto: La inteligencia espiritual
El Diccionario Oxford define al espíritu como la parte inmaterial, intelectual o moral del hombre. Esta definición la toma la Organización Mundial de la Salud.y señala que la espiritualidad nos conduce hacia preguntas sobre el sentido y el propósito de la vida y no está necesariamente limitada a ningún tipo de creencias o prácticas en particular. El ámbito de la espiritualidad vincula lo profundamente personal con lo universal y es esencialmente unificador.
Por su ausencia de límites es difícil de definir, pero su impacto puede ser medido.
Una definición de espiritualidad amplia, que puede facilitar el encuentro de bases comunes entre las diversas culturas, incluye necesidades humanas que posiblemente son universales: 1. La necesidad de encontrar sentido, propósito y realización en la vida; 2. La necesidad de esperanza o de voluntad de vivir; 3 la necesidad de creer, tener fe en uno mismo, en los otros o en Dios. Para fines prácticos, dado que el concepto de religión se subyuga al concepto de espiritualidad, de ahora en adelante nos referiremos a este factor como “espiritualidad/ religiosidad”.
PARECE SER UNA NECESIDAD CONOCER SOBRE ESTE TEMA
Por lo tanto, parece ser una necesidad conocer sobre este tema, los beneficios que le entregan al individuo para así incorporarlo dentro de nuestra práctica en salud mental y, en colaboración con los grupos religiosos locales, responder a las necesidades de la comunidad en son del bienestar integral del individuo, particularmente su salud mental.
Quizá hayas escuchado o leído acerca de Daniel Goleman quien con su libro “Inteligencia Emocional” tuvo el indudable mérito de divulgar y popularizar lo que Howard Gardner había comenzado a esbozar con su teorización acerca de las inteligencias intrapersonales e interpersonales, refiriéndose a las siguientes habilidades:
- conciencia de sí mismo y de las propias emociones y su expresión
- autorregulación, control de los impulsos, de la ansiedad, diferimiento de las gratificaciones, regulación de nuestros estados de ánimo
- motivación y perseverancia a pesar de las frustraciones (optimismo)
- empatía (ponerse en el lugar del otro) y confianza en los demás
- las artes sociales
Visto de otra manera, las habilidades prácticas que se desprenden de la Inteligencia Emocional pueden ser clasificadas en las dos áreas enunciadas por Gardner:
1) Inteligencia intrapersonal (internas, de autoconocimiento)
a) Autoconciencia (capacidad de saber qué está pasando en nuestro cuerpo y qué estamos sintiendo)
b) Control emocional (regular la manifestación de una emoción y/o modificar un estado anímico y su exteriorización).
c) Capacidad de motivarse y motivar a los demás.
2) Inteligencia interpersonal (externas, de relación)
a) Empatía (entender qué están sintiendo otras personas, ver cuestiones y situaciones desde su perspectiva, “ponerse en sus zapatos”)
b) Habilidades sociales (destrezas que rodean la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal, y que pueden ser usadas para persuadir y dirigir, negociar y resolver disputas, para la cooperación y el trabajo en equipo)
“INTELIGENCIA ESPIRITUAL ¿NO SERÁ MUCHO?”
Ahora bien, la inquietud científica del Dr. Gardner lo llevó a referirse en su teoría de las inteligencias múltiples, a un tipo de inteligencia a la que denominó: “inteligencia existencial o transcendente”. Según este investigador es “la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, así como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico en profundas experiencias como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.”
De hecho, en 1999 presentó dos nuevas inteligencias: naturalista y existencial, aclarando que una tercera, la inteligencia espiritual evidenciada por una inquietud por las cuestiones espirituales o religiosas, es una variedad de la inteligencia existencial.
Claro que al llegar a este punto quizá te estés preguntando: “inteligencia espiritual ¿no será mucho?”.
Ya, luego de la segunda guerra mundial, en el Dr. Victor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración, aparece la idea de un inconsciente espiritual. Es en este inconsciente en donde tendrán cabida una moralidad y una creencia o religiosidad inconscientes. Así es que funda la logoterapia – considerada una “psicoterapia espiritual de” – tratando de introducir la práctica en el cuidado espiritual, como parte distinta e independiente de la propia esfera psicológica, constituyendo un complemento necesario a la psicoterapia tradicional.
Y el Profesor Abraham Maslow en su famosa Pirámide o jerarquía de las necesidades humanas, teoría psicológica desarrollada en su libro Una teoría sobre la motivación humana (en inglés, A Theory of Human Motivation) de 1943, que posteriormente amplió, aportó el término “autorrealización” en la cúspide.
La autorrealización, para este autor, es un estado espiritual en el que el individuo emana creatividad, es feliz, tolerante, tiene un propósito y una misión de ayudar a los demás a alcanzar ese estado de sabiduría y beatitud. Es a través de su satisfacción que se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. Fue un precursor de lo que ahora denominamos inteligencia espiritual.
LA ESPIRITUALIDAD IMPLICA DESARROLLAR UNA SENSIBILIDAD INTRAPERSONAL E INTERPERSONAL
En los comienzos de este siglo, es bueno saber que hay varios autores que estudian este tipo de inteligencia. Entre ellos se encuentra la psicóloga Frances Vaughan, presidenta de la Transpersonal Psychology and the Association for a Humanistic Psychology.
Para ella, la inteligencia espiritual está relacionada con la inteligencia emocional porque la espiritualidad implica desarrollar una sensibilidad intrapersonal e interpersonal. “Prestar atención a los pensamientos y sentimientos subjetivos y cultivar la empatía es parte del aumento de la conciencia de la vida espiritual interior.” Explica también que utilizamos nuestra inteligencia espiritual cuando exploramos el significado de preguntas como “¿Quién soy yo?”, “¿Por qué estoy aquí?” o “¿Que es lo que realmente importa?”
Los Dres. Danah Zohar e Ian Marshall vinculan el concepto de “espiritualidad” con el de “inteligencia”. Una de las formas en que definen a la Inteligencia Espiritual es como aquella “…inteligencia con la que afrontamos y resolvemos problemas de significados y valores, la inteligencia con que podemos poner nuestros actos y nuestras vidas en un contexto más amplio, más rico y significativo, la inteligencia con que podemos determinar que un curso de acción o un camino vital es más valioso que otro. La Inteligencia Espiritual es la base necesaria para el eficaz funcionamiento tanto del Cociente Intelectual como de la Inteligencia Emocional. Es nuestra inteligencia primordial”.
También sería la capacidad de dar una respuesta a la pregunta: “¿Quién soy?”, de encontrar un sentido profundo a la vida y permanecer alineado con los principios trascendentales.
El ser humano es un sujeto simbólico, una criatura de significado. Por ello es parte de la condición humana el hacerse preguntas del tipo: “¿qué hacemos aquí?” “¿para qué estamos?” “¿qué podemos esperar?”; lo que no significa que tengamos una respuesta para todo ello o que sólo haya una.
SERÍA LA CAPACIDAD DE DAR UNA RESPUESTA A LA PREGUNTA: “¿QUIÉN SOY?”, DE ENCONTRAR UN SENTIDO PROFUNDO A LA VIDA
Como vemos en estas definiciones, la inteligencia espiritual es la que nos permite entender el mundo, a los demás y a nosotros mismos desde una perspectiva más profunda y más llena de sentido; nos ayuda a trascender el sufrimiento. Por este motivo, muchos autores la consideran el tipo de inteligencia más elevada de todos.
Pero veamos de qué se trata, más detenidamente, con un ejemplo:
Vicente Del Bosque, el técnico que sacó a España campeón del mundo en fútbol, acababa de ser elegido el mejor entrenador del mundo y en el diario “El País” de España, le preguntaron qué le preocupaba en la vida.
Dijo: “Intentar que mis hijos sean majos. No digo unos estudiantes excelentes, unos profesionales de éxito, no. Digo: que de ellos se diga que son buena gente, respetuosos, solidarios. Esa es mi preocupación máxima. No tengo otra”.
Uno de los tres hijos de Del Bosque, Alvaro, sufre el síndrome de Down y sobre él también le preguntaron. “De entrada no lo esperas. Así que tras su nacimiento nos hicimos tres preguntas.
La primera fue: ‘¿Por qué a nosotros?’
Esa la haces muy rápido y rápido la respondes con la siguiente pregunta: ¿Y por qué no nos va a tocar, que tenemos medios y podemos ayudarle a ser feliz? ¿Y la tercera?: Ahora muchas veces nos preguntamos ¿qué sería de nosotros sin él?
“No entendemos la vida sin Alvarete.”
En la respuesta del técnico de la selección española encontramos, al menos, las siguientes características:
- Es lo que los psicólogos denominan “independiente del campo”, es decir, al dar una respuesta tan maravillosamente poco común, posee una facilidad para estar contra las convenciones.
- Posee la cualidad de ser inspirado por visiones y valores, al responder qué le preocupaba en la vida. Curiosamente no espera que sus hijos desarrollen una gran inteligencia intelectual y emocional sino, espiritual.
- Evidencia principios morales y una actitud de amor hacia sus hijos.
Al respecto, Marc Hauser, psicobiólogo de la Universidad de Harvard y autor del libro “Moral minds: The unconscious voice of right and wrong”, explica que “emociones como la venganza, la compasión o el amor son conductas que han ayudado al ser humano a sobrevivir en comunidad desde hace muchos miles de años. Incluso la moral es una herramienta heredada biológicamente para consolidar una sociedad.”
- Ante el nacimiento de Álvaro, muestra capacidad de ser flexible (activa y espontáneamente adaptable) y de poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo y de capacidad de afrontar y usar el sufrimiento, de enfrentar y trascender el dolor.
- La tendencia a ver las relaciones entre las cosas, es decir, a ser “holístico”.
- El vivir este acontecimiento de un modo espiritual, lo ha llevado a una gran sabiduría interior.
- De tomar distancia de la realidad, pero también de sus emociones y, por lo tanto, tener más capacidad, también, de autodominio sobre ellas.
- El pasar de preguntarse por el “por qué” al “para qué”, evidenciando una necesidad de otorgar sentido a lo que le pasa, experimentando su existencia como problemática y evidenciando la necesidad de pensar qué hacer. Si te fijás bien, la respuesta que brinda al sentido de su vida respecto a Álvaro, se concreta en el verbo “dar” y en testimoniar a los otros que, con su ser y hacer, su vida cobra sentido precisamente en las cosas que realiza en y para su hijo. En definitiva, Del Bosque presenta una notable habilidad de construir sentido.
Como podemos ver, no es poco.
*Artículo de opinión: una opinión es una creencia subjetiva, y es el resultado de la emoción o la interpretación de los hechos. Una opinión puede ser apoyada por un argumento, aunque las personas pueden dibujar las opiniones opuestas de un mismo conjunto de hechos. Este artículo representa la opinión del autor y no necesariamente de aquellos que colaboran en Psyciencia.
Referencias
“Inteligencia emocional” es un término acuñado en 1990 por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer)
Howard Gardner, La Inteligencia reformulada: Las inteligencias múltiples en el siglo XXI, Paidós, Barcelona, 2007.
Viktor Frankl, A presença ignorada de Deus. São Leopoldo/ Sinodal; Petrópolis/ Vozes, 1992. pág 18.
https://www.psyciencia.com/2014/04/un-nuevo-concepto-la-inteligencia-espiritual/?utm_source=ReviveOldPost&utm_medium=social&utm_campaign=ReviveOldPost
domingo, 7 de agosto de 2016
ENTREVISTA INSPIRADORA A PABLO D'ORS
Primer capítulo de la Entrevista Inspiradora dedicada a Pablo d'Ors en colaboración con Yoga en Red.
El escritor y sacerdote nos ofrece sus grandes respuestas a las preguntas que nos hacemos todos los seres humanos:
¿Qué venimos a aprender a este mundo?, ¿qué lecciones más valiosas nos da la vida?, ¿dónde se encuentra la felicidad?, ¿qué nos enseña el sufrimiento?, ¿qué es una vida realizada?, ¿cómo saber qué camino espiritual elegir para llegar a la autorrealización? ¿qué es la espiritualidad, la devoción, el Misterio?
MATERIAL NECESARIO
https://www.aomm.tv/clases/meditacion/entrevista-inspiradora-meditaci%C3%B3n-pablo-dors
lunes, 25 de julio de 2016
Meditar caminando
¿Se puede meditar caminando? El monje budista Thich Nhat Hanh ofrece consejos para practicarla. Prestar atención a nuestra respiración mientras caminamos nos ayuda a evitar la dispersión, y así vivir en el momento presente. “Cuando practicamos la meditación caminando, llegamos a destino con cada paso que damos. Al entrar en contacto profundo con el momento presente, nuestras tristezas desaparecen, y descubrimos la vida en toda su maravilla”.
La mente puede tomar cientos de direcciones.
Pero yo camino en paz por este hermoso sendero.
A cada paso sopla una suave brisa.
A cada paso se abre una flor.
Como indica su nombre, la práctica de la meditación andando consiste en meditar mientras caminamos. Se trata de caminar despacio, de un modo relajado, con una leve sonrisa en los labios. Si caminamos de esta manera, nos sentiremos totalmente cómodos, y nuestros pasos serán los de una persona totalmente segura de sí misma.
Meditar caminando consiste en disfrutar del camino. No caminamos para llegar a algún lado, sino por el mero hecho de caminar, para estar en el momento presente y disfrutar de cada paso. Debemos dejar de lado todas nuestras preocupaciones y ansiedades, dejar de pensar en el pasado o el futuro, y disfrutar del presente. Todos podemos hacerlo. Solo necesitamos un poco de tiempo, atención plena, y el deseo de ser felices.
Meditar caminando consiste en disfrutar del camino. No caminamos para llegar a algún lado, sino por el mero hecho de caminar, para estar en el momento presente y disfrutar de cada paso.
Siempre estamos caminando, pero más bien parece que corremos, y nuestros pasos apresurados imprimen ansiedad sobre la tierra. Si logramos dar un paso en paz, luego podremos dar dos, tres, cuatro, cinco, y así contribuiremos a la paz y la felicidad de la humanidad. La Tierra es nuestra madre. Cada paso que damos en la meditación caminando nos permite entrar en contacto con nuestra madre Tierra. Mucho daño le hemos causado; ya es tiempo de besar la Tierra con nuestros pies, y así sanar a nuestra madre.
Nuestra mente suele abalanzarse de una cosa a otra, como un mono que salta de una rama a otra sin descansar. Así, los pensamientos abren millones de caminos, que conducen finalmente al olvido. Si logramos transformar el sendero por donde caminamos en un campo para meditar, nuestros pies darán cada paso con plena atención, nuestra respiración estará en armonía y nuestra mente se sentirá naturalmente a gusto. Cada paso que demos consolidará nuestra paz y alegría, y fluirá desde nosotros una corriente de energía positiva. Así podremos decir: “A cada paso sopla una suave brisa.”
Hay quienes no pueden caminar. Cuando practicamos la meditación caminando en nuestros retiros, cada persona impedida físicamente elige alguien que esté practicando la meditación caminando para mirarle y hacerse uno con él, siguiendo sus pasos con conciencia plena. De este modo, da pasos serenos y pacíficos junto con su compañero, aun cuando él o ella misma no puedan caminar. Los que tenemos dos piernas no debemos olvidar el sentirnos agradecidos por ellas. Caminemos por nosotros mismos, y caminemos por aquellos que no pueden caminar. Caminemos por todos los seres vivos, pasados, presentes y futuros.
¿Cómo se practica?
Al caminar, haz la práctica de respirar con atención plena contando los pasos. Presta atención a tu respiración y al número de pasos que das al inspirar y al espirar. Si durante la inspiración das tres pasos, di en silencio: “uno, dos, tres”, o “inspiro, inspiro, inspiro”, una palabra con cada paso. Lo mismo al espirar. Si notas que la inspiración dura tres pasos y la espiración cuatro, di en silencio: “Inspiro, inspiro, inspiro… espiro, espiro, espiro, espiro”; o bien: “Uno, dos, tres… Uno, dos, tres, cuatro”. Yo suelo enseñarles a los jóvenes a que digan mientras caminan: “Sí, sí, sí” al inspirar, y “Gracias, gracias, gracias” al espirar. Mi intención es que su respuesta ante la vida, la sociedad y la Tierra sea positiva.
Al caminar, respira con atención plena contando los pasos. Presta atención a tu respiración y al número de pasos que das al inspirar y al espirar.
No intentes controlar tu respiración. Permite a tus pulmones inspirar todo el aire que necesitan, durante el tiempo necesario. Solo nota cuántos pasos das mientras tus pulmones se llenan y cuántos mientras se vacían. La clave es la atención plena. Cuando andes por una cuesta o una bajada, el número de pasos cambiará. No importa; adáptate siempre a la necesidad de tus pulmones. No se trata de controlar el modo de respirar o caminar, sino de observarlos a fondo. Si sigues esta práctica, al cabo de unos meses tus pulmones estarán más sanos, y tu circulación sanguínea habrá mejorado. Tu forma de respirar se habrá transformado.
Si a lo largo del camino ves algo a lo que quieres prestarle plena atención (el cielo azul, las montañas, un árbol o un pájaro), puedes detenerte, pero sigue respirando con plena atención mientras estás detenido. Puedes mantener vivo el objeto de tu contemplación gracias al respirar con plena conciencia. Por el contrario, si no respiras conscientemente, tarde o temprano tu pensamiento volverá a las andadas, y el pájaro o el árbol desaparecerán. Por eso, permanece siempre atento a tu respiración.

También puedes practicar la meditación caminando utilizando los versos de algún poema. En el budismo zen, poesía y práctica van de la mano. He aquí un verso que puedes utilizar:
He llegado.
Estoy en casa,
en el aquí,
en el ahora.
Estoy enraizado,
soy libre.
La dimensión última
es mi morada.
Cuando practicamos la meditación caminando, llegamos a destino con cada paso que damos. Al entrar en contacto profundo con el momento presente, nuestras tristezas desaparecen, y descubrimos la vida en toda su maravilla. Al inspirar nos decimos “He llegado”, y al espirar, “Estoy en casa”. Si hacemos esto, lograremos superar la dispersión y habitaremos en la paz del presente, que es el único momento que tenemos disponible para estar vivos.
Todos los días caminas a alguna parte, de modo que añadir la meditación caminando a tu vida no te tomará un tiempo adicional ni requerirá que vayas a un lugar diferente. Elige un trayecto que suelas hacer, y practica en él la meditación caminando.
Al caminar, sé consciente de tus pies, del suelo, y de la conexión entre ambos. Se dice que caminar sobre el agua es un milagro, pero para mí, el verdadero milagro es caminar sobre la Tierra. Cada paso es un milagro. Dar pasos conscientes sobre este hermoso planeta puede ser una fuente de felicidad auténtica.
Extractos de “Un largo camino se convierte en felicidad”, y “Momento presente, momento maravilloso”, de Thich Nhat Hahn.
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