domingo, 7 de agosto de 2016

ENTREVISTA INSPIRADORA A PABLO D'ORS





Primer capítulo de la Entrevista Inspiradora dedicada a Pablo d'Ors en colaboración con Yoga en Red.
El escritor y sacerdote nos ofrece sus grandes respuestas a las preguntas que nos hacemos todos los seres humanos:  
¿Qué venimos a aprender a este mundo?, ¿qué lecciones más valiosas nos da la vida?, ¿dónde se encuentra la felicidad?, ¿qué nos enseña el sufrimiento?, ¿qué es una vida realizada?,  ¿cómo saber qué camino espiritual elegir para llegar a la autorrealización? ¿qué es la espiritualidad, la devoción, el Misterio?

MATERIAL NECESARIO



https://www.aomm.tv/clases/meditacion/entrevista-inspiradora-meditaci%C3%B3n-pablo-dors

lunes, 25 de julio de 2016

Meditar caminando



¿Se puede meditar caminando? El monje budista Thich Nhat Hanh ofrece consejos para practicarla. Prestar atención a nuestra respiración mientras caminamos nos ayuda a evitar la dispersión, y así vivir en el momento presente. “Cuando practicamos la meditación caminando, llegamos a destino con cada paso que damos. Al entrar en contacto profundo con el momento presente, nuestras tristezas desaparecen, y descubrimos la vida en toda su maravilla”.

meditar-caminando-pagina

La mente puede tomar cientos de direcciones.
Pero yo camino en paz por este hermoso sendero.
A cada paso sopla una suave brisa.
A cada paso se abre una flor.

Como indica su nombre, la práctica de la meditación andando consiste en meditar mientras caminamos. Se trata de caminar despacio, de un modo relajado, con una leve sonrisa en los labios. Si caminamos de esta manera, nos sentiremos totalmente cómodos, y nuestros pasos serán los de una persona totalmente segura de sí misma.

Meditar caminando consiste en disfrutar del camino. No caminamos para llegar a algún lado, sino por el mero hecho de caminar, para estar en el momento presente y disfrutar de cada paso. Debemos dejar de lado todas nuestras preocupaciones y ansiedades, dejar de pensar en el pasado o el futuro, y disfrutar del presente. Todos podemos hacerlo. Solo necesitamos un poco de tiempo, atención plena, y el deseo de ser felices.

Meditar caminando consiste en disfrutar del camino. No caminamos para llegar a algún lado, sino por el mero hecho de caminar, para estar en el momento presente y disfrutar de cada paso.
Siempre estamos caminando, pero más bien parece que corremos, y nuestros pasos apresurados imprimen ansiedad sobre la tierra. Si logramos dar un paso en paz, luego podremos dar dos, tres, cuatro, cinco, y así contribuiremos a la paz y la felicidad de la humanidad. La Tierra es nuestra madre. Cada paso que damos en la meditación caminando nos permite entrar en contacto con nuestra madre Tierra. Mucho daño le hemos causado; ya es tiempo de besar la Tierra con nuestros pies, y así sanar a nuestra madre.

Nuestra mente suele abalanzarse de una cosa a otra, como un mono que salta de una rama a otra sin descansar. Así, los pensamientos abren millones de caminos, que conducen finalmente al olvido. Si logramos transformar el sendero por donde caminamos en un campo para meditar, nuestros pies darán cada paso con plena atención, nuestra respiración estará en armonía y nuestra mente se sentirá naturalmente a gusto. Cada paso que demos consolidará nuestra paz y alegría, y fluirá desde nosotros una corriente de energía positiva. Así podremos decir: “A cada paso sopla una suave brisa.”

Hay quienes no pueden caminar. Cuando practicamos la meditación caminando en nuestros retiros, cada persona impedida físicamente elige alguien que esté practicando la meditación caminando para mirarle y hacerse uno con él, siguiendo sus pasos con conciencia plena. De este modo, da pasos serenos y pacíficos junto con su compañero, aun cuando él o ella misma no puedan caminar. Los que tenemos dos piernas no debemos olvidar el sentirnos agradecidos por ellas. Caminemos por nosotros mismos, y caminemos por aquellos que no pueden caminar. Caminemos por todos los seres vivos, pasados, presentes y futuros.

¿Cómo se practica?

Al caminar, haz la práctica de respirar con atención plena contando los pasos. Presta atención a tu respiración y al número de pasos que das al inspirar y al espirar. Si durante la inspiración das tres pasos, di en silencio: “uno, dos, tres”, o “inspiro, inspiro, inspiro”, una palabra con cada paso. Lo mismo al espirar. Si notas que la inspiración dura tres pasos y la espiración cuatro, di en silencio: “Inspiro, inspiro, inspiro… espiro, espiro, espiro, espiro”; o bien: “Uno, dos, tres… Uno, dos, tres, cuatro”. Yo suelo enseñarles a los jóvenes a que digan mientras caminan: “Sí, sí, sí” al inspirar, y “Gracias, gracias, gracias” al espirar. Mi intención es que su respuesta ante la vida, la sociedad y la Tierra sea positiva.

Al caminar, respira con atención plena contando los pasos. Presta atención a tu respiración y al número de pasos que das al inspirar y al espirar.
No intentes controlar tu respiración. Permite a tus pulmones inspirar todo el aire que necesitan, durante el tiempo necesario. Solo nota cuántos pasos das mientras tus pulmones se llenan y cuántos mientras se vacían. La clave es la atención plena. Cuando andes por una cuesta o una bajada, el número de pasos cambiará. No importa; adáptate siempre a la necesidad de tus pulmones. No se trata de controlar el modo de respirar o caminar, sino de observarlos a fondo. Si sigues esta práctica, al cabo de unos meses tus pulmones estarán más sanos, y tu circulación sanguínea habrá mejorado. Tu forma de respirar se habrá transformado.

Si a lo largo del camino ves algo a lo que quieres prestarle plena atención (el cielo azul, las montañas, un árbol o un pájaro), puedes detenerte, pero sigue respirando con plena atención mientras estás detenido. Puedes mantener vivo el objeto de tu contemplación gracias al respirar con plena conciencia. Por el contrario, si no respiras conscientemente, tarde o temprano tu pensamiento volverá a las andadas, y el pájaro o el árbol desaparecerán. Por eso, permanece siempre atento a tu respiración.

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Thich Nhat Hanh y el hermano David Steindl-Rast practican la meditación caminando en el monasterio de Plum Village, Francia.

También puedes practicar la meditación caminando utilizando los versos de algún poema. En el budismo zen, poesía y práctica van de la mano. He aquí un verso que puedes utilizar:

He llegado.
Estoy en casa,
en el aquí,
en el ahora.
Estoy enraizado,
soy libre.
La dimensión última
es mi morada.

Cuando practicamos la meditación caminando, llegamos a destino con cada paso que damos. Al entrar en contacto profundo con el momento presente, nuestras tristezas desaparecen, y descubrimos la vida en toda su maravilla. Al inspirar nos decimos “He llegado”, y al espirar, “Estoy en casa”. Si hacemos esto, lograremos superar la dispersión y habitaremos en la paz del presente, que es el único momento que tenemos disponible para estar vivos.

Todos los días caminas a alguna parte, de modo que añadir la meditación caminando a tu vida no te tomará un tiempo adicional ni requerirá que vayas a un lugar diferente. Elige un trayecto que suelas hacer, y practica en él la meditación caminando.

Al caminar, sé consciente de tus pies, del suelo, y de la conexión entre ambos. Se dice que caminar sobre el agua es un milagro, pero para mí, el verdadero milagro es caminar sobre la Tierra. Cada paso es un milagro. Dar pasos conscientes sobre este hermoso planeta puede ser una fuente de felicidad auténtica.

Extractos de “Un largo camino se convierte en felicidad”, y “Momento presente, momento maravilloso”, de Thich Nhat Hahn.







http://www.viviragradecidos.org/meditar-caminando/

Virginia Gawel – Visión Transpersonal: “Abrir los sentidos”



"La sabiduria me dice no eres nada, el amor me dice lo eres todo, entre los dos ranscurre mi vida"
N.M.

domingo, 24 de julio de 2016

Distinción entre conocimiento y experiencia (parte II)



Hay algunas nociones prevalentes en los círculos de Vedanta “contemporáneos” y en general en muchas otras filosofías,  que han de ser examinadas atentamente y refutadas puesto que sus implicaciones son fundamentales.
Los  maestros “modernos” de Vedanta postulan que aun sabiendo que la enseñanza de Vedanta y sus textos son un medio de conocimiento (pramana), el conocimiento que Vedanta produce es solo teórico y por tanto ha de ser validado por una experiencia personal, especial, extraordinaria, que suponga un estado especial de consciencia en el cual uno puede verificar la visión que presenta el Vedanta.
El argumento que estos neo-vedantines y otras filosofías alegan es el siguiente:
La realidad absoluta no está disponible mediante la percepción o el razonamiento, y por tanto, solamente puede ser accesible mediante una experiencia especial.  Los textos o gurus  simplemente nos indican algunos métodos,   pero finalmente, es uno quien verifica esta verdad. El argumento es que la experiencia personal,  por si misma, tiene la palabra final. En este sentido, podemos citar que esto apela claramente al buscador moderno puesto que sugiere que no es necesario confiar en ninguna autoridad, guru, ni requiere estudios serios y competentes.
Por tanto, esta experiencia poderosa, extraordinaria, será necesaria para poder arrancar las nociones sobre la realidad. Sin ella, nuestro entendimiento permanecerá, únicamente, de forma intelectual o teórica.
Para refutar estas argumentaciones, primero necesitamos entender que no todas las experiencias son un medio de conocimiento y serán tan buenas como las interpretaciones que  demos a las experiencias. Para toda experiencia necesitamos un medio de conocimiento válido a la hora entenderla correctamente, de otro modo,  no nos hará más sabios.
Por ejemplo, todo el mundo ha tenido la experiencia de la salida del sol; mientras que esta experiencia es real, la conclusión basada en esta experiencia,  que el sol nace en el este y se pone en el oeste,  es corregida únicamente por el entendimiento de que el sol no se mueve sino la tierra.
Otro ejemplo puede ser cuando hablas a una persona que resulta que es un amigo de la universidad al cual conociste hace 20 años y no has reconocido. Tu amigo está bajo tu percepción, está bajo tu “experiencia”,  pero la verdad sobre él será desconocida hasta que es revelada por un tercer amigo que te dice: “Este es Roberto, aquel que  estuvo con nosotros en la Universidad Complutense  hace 20 años”.
La visión cósmica de Arjuna no lo  lleva al entendimiento
Incluso dentro de la propia Bhagavad Gita, en el capitulo XI, cuando Arjuna tiene la visión cósmica gracias al poder “especial” del ojo “divino”que Krsna le otorga, y en por el cual puedee ver y experimentar todo el espectro cósmico dentro de las coordenadas de espacio y tiempo, aun así, y siendo esta la experiencia más impresionante, magnifica, aterradora y estremecedora que cualquiera pueda experimentar, aun así, Arjuna no consigue entender, ni asimilar lo que significa, y menos  resolver sus conflictos.
Si la experiencia de la visión cósmica hubiera sido un medio de conocimiento apropiado, la Bhagavad Gita hubiera terminado en el capitulo once y, sin embargo Krsna sigue explicando durante siete capítulos mas.
Y digo sigue explicando y enseñándole porque la Gita es un dialogo y usa la palabra y la enseñanza tradicional del vedanta en la forma de diálogo, de preguntas y respuestas, de interrogación, de escucha y análisis, de contemplación, todo ello entre el discípulo y el maestro, entre alguien que está asentado en la visión y otro que quiere entender y asimilar esa visión.
Es evidente que la intención y el método de Krsna no era  enseñarle pranayama, asana o cualquier disciplina técnica que le ayudase a interiorizar, por muy útil que pueda ser una técnica meditativa.
La meditación en la Gita  será útil y tiene sus peculiaridades a diferencia de otros sistemas, pero desde luego no es el  fundamento de la enseñanza. Al igual que la experiencia de la visión cósmica no deja de tener valor, mucho valor,  sin embargo,  a Arjuna,  la experiencia, no le lleva por si misma a la asimilación y entendimiento necesario, cosa que solo ocurre con el conocimiento que Krsna le imparte, conocimiento claramente védántico en esta  parte del conocimiento del ser. No es que tengamos que desechar el medio de conocimiento que supone la experiencia a través de  la percepción, puesto que es un instrumento válido de conocimiento, pero la experiencia  no garantiza que se transforme en entendimiento a no ser que la experiencia sea asimilada en términos de conocimiento.
Por otro lado, necesitamos entender que Vedanta no es una teoría donde nosotros somos un sujeto o meditador y retenemos el estatus de sujeto y experimentamos algo diferente de nosotros, el “objeto” de nuestra experiencia. El tema que trata el Vedanta no está separado de uno mismo. No es como el conocimiento indirecto de una especie de animal remoto,  que vive en el polo sur, y que necesitamos confirmar y verificar yendo  allí y viendo el animal  por uno mismo.  Uno mismo  ya  está disponible todo el tiempo. El conocimiento dado por el Vedanta es un conocimiento directo e inmediato puesto que habla de la naturaleza real de mi mismo, de este “YO”.
Cualquier conocimiento directo ha de ser entendido y no practicado.
Por ejemplo, cuando los ojos revelan las formas y los colores, cuando operamos o hacemos uso  del medio de conocimiento que son los ojos, ¿Es teoría o práctica? No es ninguno.
Es simplemente conocimiento inmediato, de manera similar, cuando la verdad del “sujeto” y de los “objetos” es revelado por Vedanta como  una consciencia no dual, las diferencias son entendidas como mithya o aparente. Para entender el complejo  cuerpo-mente-sentidos “individual” y los “objetos” como mythya, uno solo necesita inquirir en su realidad. Uno no necesita resolverlos temporalmente y físicamente en una experiencia individual.
Para concluir, las nociones equivocadas sobre la realidad pueden ser corregidas examinándolas y refutándolas, probando como están equivocadas, y y corrigiendo las nociones que tenemos sobre nosotros mismos, el mundo y Dios, y no necesariamente mediante  la búsqueda de  una experiencia intensa que las sacuda.





http://oscarmontero.com/distincion-entre-conocimiento-y-experiencia-parte-ii/

Distinción entre conocimiento y experiencia (parte 1)






experiencia
Existen unas nociones bastante aceptadas y arraigadas acerca de lo que puede producir  el conocimiento y la experiencia.
La intención de esta serie  es poner en cuestión los límites de la experiencia y los resultados que puede traer, en especial en relación al auto-conocimiento.
Hago esta reflexión porque vivimos en una sociedad  donde predomina la búsqueda de experiencias “intensas”, “plenas”,  “sensuales” , “espirituales” , “energéticas”, “vibrantes” y toda una terminología nueva que parece que dice algo pero que tiene poco peso si se analiza.
Incluso en la importanción de enseñanzas “orientales ” predomina el consumo de estas experiencias sin discriminación alguna  y la conclusión que solo la experiencia es el factor decisivo en el camino del auto-conocimiento.
Y la pena es que teniendo toda la cultura y tradición filosófica  en occidente, no echemos mano de ellas para poder analizar estos temas. En vez de esto, parece que  el “new age” tiene más peso.
¿Que es el conocimiento?
El conocimiento es el entendimiento y apreciación de lo que es.  Esto debe ser claramente entendido. No es una creencia ni es una especie de idea intelectual o teórica. Repito: El conocimiento es el entendimiento y apreciación de lo que es. El conocimiento no es la apreciación de lo que uno cree que es, según sus creencias o percepciones.
La experiencia es la directa participación “perceptual” en un evento.
La experiencia puede llevar al conocimiento, pero la experiencia no se traduce necesariamente en conocimiento. 
La experiencia ha de ser asimilada en términos de conocimiento.
La experiencia es una cosa, el conocimiento de lo que he experimentado es otra bien diferente. Cuando tengo conocimiento (asimilado) incluye percepción e incluye la experiencia. Pero la experiencia no tiene porque incluir conocimiento. Para que sea conocimiento, lo que es experimentado ha de ser conocido por lo que es.
La experiencia puede que coincida o no con el conocimiento.
El conocimiento es algo que puede a la vez contradecir la experiencia y resolver las aparentes contradicciones de las experiencias.
Para ser calificado como conocimiento han de pasar el test de la indagación, de la investigación.
EJEMPLO:
La experiencia en  la mayor parte del mundo es que el sol sale cada día por el este y viaja al oeste donde se pone. En las regiones polares, en un momento concreto del año, la experiencia es que el sol da vueltas en un círculo. Ni la salida ni la puesta del sol son experimentadas en los polos durante ciertos periodos.
¿Que conjunto de experiencias deberían ser tomadas como reales? ¿Los dos conjuntos de experiencias son reales ?
Un análisis e investigación se hace  necesario para traer entendimiento. Es necesario tener  en cuenta todos los factores disponibles.
Las cuestiones son:
¿Es la experiencia del sol que nace en el este y se pone en el oeste un hecho o no?
¿Es esta observación verdadera ? ¿Que sucede con el sol en el polo que puede ser visto dando vueltas en un circulo? ¿Como esta observación se corresponde con los hechos?
Experiencia 1: El sol sale y se pone
Experiencia 2: El sol se mueve en un círculo.
Conocimiento: Con respecto a la tierra, el sol es fijo, ni sale ni se pone y tampoco se mueve en un círculo.
El sol parece que sale y se pone o que se mueve en circulo desde el punto de vista de un lugar en particular en un planeta en orbita que se gira sobre su eje.
Después de una investigación y análisis, las contradicciones son resueltas en un verdadero entendimiento de la relación de la tierra con el sol. El sol, aunque aparentemente en movimiento es estacionario en relación a la tierra. La apreciación de este hecho es conocimiento.
Las experiencias eran solamente mithya, aparentes, algo que parece ser pero no lo es (el significado demithya en sanscrito implica dependencia de su causa).
La visión de un sol que sale y se pone puede ser una experiencia hermosa; pero en términos de conocimientoes una ilusión. Las experiencias pueden contradecirse entre ellas; el conocimiento abarca y reconcilia las contradicciones.
El conocimiento no puede ser contradicho (sino, no es conocimiento)
Y como dice Aristóteles : “El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia”
(continuaremos en el proxímo artículo)








http://oscarmontero.com/distincion-entre-conocimiento-y-experiencia/

El monasterio más arduo




ara muchos, el monasterio más arduo… es la vida cotidiana. Quizás sin identificarse con un credo en particular, buscan una vida plena (aún en medio del trajín diario), y buscan dar lo mejor de sí a los demás. “Están en el mundo sin ser del mundo”, por lo que parecen “raros”… pero marcan el camino que conduce al bien de la humanidad. Reflexiones de Virginia Gawel.



Existen en el mundo distintos monasterios que implican, para el monje (cualquiera sea su religión) un difícil y austero trabajo sobre sí: ayunos, rezos, privaciones, silencio, soledad… Y existen también personas en todo el mundo que internamente son –por decirlo de algún modo– monjes laicos: no necesariamente adeptos a religión alguna (es más, a veces autodeclarados como ateos), se distinguen porque apuestan a convertir su tránsito en este mundo en un camino de autoconocimiento. Ellos (quizás quienes lean estas líneas) se ejercitan en uno de los monasterios más exigentes: la vida cotidiana. (Probablemente no se definirían a sí mismos como monjes seglares… ¡porque no saben que lo son!)

Afortunadamente, la psicología se ha ocupado de personas así, sin mirarlas como “enfermos”, sino como el camino hacia el cual la humanidad necesita ir para salvar lo que queda de este querido planeta.
Tienen una insistente sed de comprensión, y procuran convertirlo todo en un proceso para la ampliación de su conciencia. Nadie les sostiene, ninguna orden les procura solución a su techo, su comida… y conseguirla es parte de su voto de estar en el mundo. No tienen autoridad alguna a quien consultarles sobre qué hacer. Y en medio del trajín que implica el día a día, procuran practicar lo que conocen, para no perder su propio centro: leen sobre yoga en la fila del banco, o de pie viajando en el subterráneo; practican meditación en la sala de espera del dentista, observan el alineamiento de su cuerpo en un ascensor lleno de gente… Tienen en su oficina frases que les ayuden a estar más en calma. Tratan de transmitir como pueden lo que han descubierto, para ayudar a otros. Sabiéndolo o no, practican lo que los sufis definen como estar en el mundo, sin ser del mundo.

Intentan no salirse de sí mismos cuando deben ponerle límites a su hijo adolescente o tenerle paciencia a su padre que ya está muy anciano. Practican la compasión con los animales y las personas, y con frecuencia sufren enormemente penas que no son propias: su monasterio no está aislado de lo que sucede en el planeta. Les duelen las matanzas del Tíbet, las inundaciones de Argentina o el terremoto del Perú. Se angustian ante las especies amenazadas, el ecosistema quebrado, los incendios que acaban con bosques insustituibles…

A veces hacen voto de silencio y se retiran, solitarios, pues necesitan “digerir” lo que su sensibilidad percibe. Se esfuerzan en ser rectos y veraces, en ámbitos donde la mentira y la transgresión se constituyen en ley. Y algunos tienen la posibilidad de ejercer todo lo que saben y de aprender lo que no en una de las pruebas humanas más difíciles de atravesar conscientemente: la pareja. Allí investigan lo que tienen adentro: dependencia, celos, abnegación, posesividad, capacidad de dar… Practican el hacerse cargo frente al otro, el no proyectar, el abrir su interioridad… ¡Todo un entrenamiento para iniciados!

Luego del trabajo, antes de realizar las compras y después de ocuparse de sus hijos, se toman retazos de tiempo para no dejar nunca de aprender: sobre los sueños, sobre las emociones, sobre el Eneagrama o la Eutonía… Se levantan temprano o se acuestan tarde, pero siempre tienen algún minuto para meditar, para contemplar su entorno, para trabajar su cuerpo, para escribir lo que sienten…

Practican la solidaridad como pueden: en campañas por internet, en la ayuda a un vecino, o en el brindarse a cualquier hora a un amigo que les necesite. Es posible que transiten por su entorno siendo vistos como “raros”. Lo padecen. Y a la vez, profundamente, tal vez sientan que en verdad es un honor: que su “rareza” los dignifica. No encajan en el mundo. A este rasgo le hemos llamado “inadecuación esencial”.

Afortunadamente, desde los años ‘60 la psicología se ocupó de personas así, sin mirarlas como “enfermos”, sino, por el contrario, como el camino hacia el cual la humanidad necesita ir para salvar lo que queda de este querido planeta. Nació como psicología humanista, y derivó en lo transpersonal, centrándose en el desarrollo de la conciencia, en la persona que busca. ¿Son ellos “normales”? ¡No! Por suerte que no. Bendito sea que sean… así como son.

Virginia Gawel

Publicado en la revista “Uno Mismo”, año 2008.






http://www.viviragradecidos.org/el-monasterio-mas-arduo/

domingo, 17 de julio de 2016

LAS CENIZAS DEL AMOR


NTRODUCCIÓN
Desde el punto de vista convencional, se cree que la experiencia está compuesta por dos elementos esenciales: un sujeto –el cuerpo mente- y un objeto –las cosas, los demás y el mundo-. Por este motivo, podríamos llamar a esta visión de la experiencia Dualidad Convencional, en la cual está implícita la relación sujeto-objeto.
En la Dualidad Convencional, se cree que el cuerpo-mente (el sujeto de la experiencia) conecta con las cosas, los demás y el mundo –los objetos de la experiencia- mediante un acto de conocer, sentir o percibir. De ese modo, se considera que el cuerpo-mente es consciente, y que “las cosas, los demás y el mundo” son aquello de lo cual “yo” –el cuerpo mente- soy consciente. Esta creencia es la asunción fundamental en la cual está basada nuestra cultura mundial y es encumbrada en nuestro lenguaje con frases como “yo conozco esto y lo otro”, “yo te quiero”, “yo veo el árbol”. En todos los casos, hay un sujeto, “yo”, que conoce, siente o percibe un objeto –“tú” o “ello”-. De hecho, esta creencia está tan integrada en nuestra cultura que la mayoría de la gente no lo considera en absoluto una creencia, sino que lo asume ciegamente como una verdad absoluta.




http://www.enriquemartinezlozano.com/semana-10-de-julio-las-cenizas-del-amor/

sábado, 2 de julio de 2016

No hay ningún lugar al que ir...




No hay nada que alcanzar...
no hay ningún lugar al que ir...
únicamente sentarse en silencio y observar...
Observar el cuerpo...
observar la respiración...
observar los pensamientos...
simplemente observar.
Poner la atención al mismo estado de observar...
mantenerse enfocado en el interior...
todo lo que vaya sucediendo, no soy yo...
yo simplemente soy aquello que observa,
aquello que es consciente.
Absolutamente todas las experiencias,
tienen un propósito común;
el desapego al "yo personal".
Cuando surge la mente, hay distracción...
y si te pierdes en los pensamientos,
se forma una identidad, un "yo personal"...
Este ego no es real, 
pero tú crees que eres eso...

Por tanto, la práctica espiritual,
consiste en soltar, liberar, vaciarte del "yo personal"...
simplemente descansar en silencio,
dejar las identificaciones físicas y mentales
y tan solo permanecer como vacío de contenido...
como un recipiente vacío,
que al mismo tiempo puede ser llenado de Todo.

martes, 21 de junio de 2016

Alan Watts ¿ De dónde venimos, a dónde vamos?:



Nosotros no 'vinimos’ a este mundo; surgimos de él, como las hojas de un árbol. Como en el océano 'olas’, como en el universo 'personas’. Cada individuo es una expresión de la totalidad del reino de la naturaleza, una acción única del universo total. Este hecho es raramente, o nunca, experimentado por la mayoría de los individuos. Incluso los que saben que es verdad en teoría no lo perciben ni lo sienten, sino que continúan siendo conscientes de sí mismos como 'egos’ aislados dentro de sacos de piel.

Alan Watts (Chislehurst, Reino Unido, 6 de enero de 1915 - 16 de noviembre de 1973, Mount Tamalpais, California, Estados Unidos)

Todo es Dios




La totalidad del conocimiento humano procede de la experiencia. Al mirar a nuestro alrededor, ¿qué experimentamos? Un cambio continuo. La planta sale de la semilla, se convierte en árbol, completa el ciclo y vuelve a la semilla. El animal llega, vive durante un tiempo, se muere, completa el círculo. Igual que el ser humano. Las montañas también se derrumban, aunque despacio, los ríos se secan lentamente y la lluvia sale del mar y vuelve a él. En todas partes se completan círculos: nacimiento, crecimiento, desarrollo y decadencia, cada uno sigue al siguiente con precisión matemática. Ésta es nuestra experiencia diaria. En todo ello, tras esta vasta masa a la que llamamos vida, con millones de formas y figuras (desde el átomo más pequeño hasta el individuo más espiritual), encontramos una cierta unidad. Todos los días descubrimos que se rompe la pared que aparentemente dividía una cosa de la otra, y la ciencia moderna está reconociendo que toda la materia es una Conciencia que se manifiesta de diversos modos en diferentes formas; es la única Vida que lo impregna todo.
¿Qué somos tú y yo? Tú y yo formamos parte de la Conciencia cósmica, o Inteligencia cósmica. Esta Inteligencia cósmica es lo que la gente denomina Señor, Dios, Cristo, Buda, Brahman o Espíritu; es lo que los materialistas perciben como fuerza, y lo que los agnósticos denominan el infinito, más allá de lo explicable; y nosotros formamos parte de eso.
El alma humana forma parte de la energía cósmica más allá de la vida y la muerte. Tu alma no nació nunca y jamás morirá. El nacimiento y la muerte son sólo del cuerpo, porque el alma es eterna. El Alma Eterna se encuentra detrás de este pequeño universo de la naturaleza. Sólo hay una Existencia, un Ser, el Bienaventurado por siempre, el Omnipresente, el Omnisciente, el que no ha nacido, el que no muere. El cielo se expande mediante Su control, por Su control se respira el aire, por Su control brilla el sol, y por Su control vive todoÉl es la Realidad de la naturaleza, Él es el Alma de tu alma, lo que es más, tú eres Él, tú eres uno con Él.
Dondequiera que haya dos, hay miedo, hay peligro, hay conflicto, hay disputa. Cuando todo es Uno, ¿a quién podemos odiar, con quién nos podemos pelear? Cuando todo es Él, ¿contra quién puedes luchar?
Esto explica la verdadera naturaleza de la vida; esto explica la verdadera naturaleza del ser. Mientras sigas viendo muchos, seguirás en una ilusión. En este mundo de muchos, en este mundo permanentemente cambiante, el que ve el Uno, el que ve El que nunca cambia como el Alma de su propia alma, como su propio Ser, es libre, está bendito, ha alcanzado el objetivo. Por consiguiente, aprende que tú eres Él; tú eres uno con el Dios de este universo.
Todas estas pequeñas ideas de ser un hombre o una mujer, de estar sano o enfermo, de amar, odiar o tener algo de poder, no son más que alucinaciones. Supéralas. Aprende que cada pensamiento y cada palabra que te debilitan en este mundo son el único demonio que existe. El único mal que deberíamos rehuir es cualquier cosa que nos debilite y nos dé miedo. Permanece como una roca; tú eres el Espíritu Infinito. Repite: Yo soy Existencia Absoluta, Dicha Absoluta, Conocimiento Absoluto, yo soy Él, y, como un león que se libera de su jaula, rompe tus cadenas y libérate para siempre.
¿Qué te atemoriza, qué te domina? únicamente la ignorancia de tu verdadera naturaleza, de tu santidad; no hay nada más que te pueda atar. Tú eres el Uno Puro, el Siempre Bienaventurado. Por consiguiente, si te atreves, reivindícalo: da forma a tu vida a partir de ello. Tú eres uno con el Alma Eterna. Aprende que tú eres Él y da forma a tu vida en consecuencia, pues aquellos que saben esto y modelan sus vidas en consecuencia dejarán de sufrir en la oscuridad.

Todo es Dios

Todas las formas de energía cósmica, como la materia, el pensamiento, la fuerza y la inteligencia, son simplemente la manifestación de esa Inteligencia cósmica, o como lo llamaremos en adelante, del Señor Supremo. Todo lo que ves, sientes u oyes (todo el universo) es su creación, o para ser un poco más precisos, es su proyección, o para ser aún más precisos, es el propio Señor. Él es quien brilla como el sol y las estrellas. Él es la madre de la tierra; Él es el océano. Él llega con las lluvias suaves, Él es el aire que respiramos, y Él es quien funciona como fuerza en el cuerpo. Él es el público que está aquí. Él es la plataforma sobre la que me encuentro, y Él es la luz que me permite ver vuestros rostros. Él lo es todo. Él es a la vez el material y la causa eficiente de este universo; Él está implicado en la célula más pequeña, evoluciona en el otro extremo y se vuelve a convertir en Dios. Él es quien desciende, se convierte en el átomo más pequeño y, lentamente, despliega su naturaleza y se reúne de nuevo Consigo.
Éste es el misterio del universo. Tú eres el hombre, Tú eres la mujer, Tú eres el caminar seguro de la juventud orgullosa, Tú eres el viejo que camina con muletas. Tú eres todo, Tú eres todo, Señor. Ésta es la única solución del cosmos que satisface al intelecto humano. En una frase: nosotros nacemos de Él, vivimos en Él y regresamos a Él.




http://www.advaitainfo.com/textos/solo-hay-una-existencia.html

viernes, 10 de junio de 2016

¿MÍSTICOS EN EL SIGLO XXI?







¿MÍSTICOS EN EL SIGLO XXI?




Cuando hablamos de místicos, la mayoría de las personas piensa en gente rara de la Edad Media que tenía visiones y levitaba, o bien, piensa en personas trastornadas que sufren alucinaciones y delirios psicóticos.

Es curioso que, incluso dentro de ámbitos religiosos, se tiende a desconfiar de las cuestiones místicas y de quienes dicen tener alguna experiencia espiritual inusual, una experiencia de Dios, etc. El hablar de mística en ámbitos seculares o religiosos suele desencadenar hilaridad, desconfianza o miedo. Cuando esto no es así nos encontramos con el otro extremo, en ambientes más New Age, en los que el objetivo es tener experiencias a toda costa (incluso tomando drogas o exponiéndose a diversos riesgos de salud),  pues es lo que consideran genuinamente espiritual o lo que “mola” es tener experiencias especiales, como una parte más de los disfrutes de la vida, o para alimentar el narcisismo de los aspirantes a yoguis, místicos, etc. En ciertos mundillos de la New Age las experiencias místicas de buscan a modo de parque temático espiritual, con una actitud que algunos han denominado “gula espiritual”, o bien para escapar de las dificultades de la vida se puede caer en un “escapismo espiritual”, que se ha llamado by-pass espiritual, buscándose experiencias especiales de una manera análoga a la que hacen muchos consumidores de drogas.

Ante este panorama, podemos darnos cuenta de que es posible que si alguien tiene experiencias místicas o espirituales se vea tremendamente desorientado. En el mundo religioso en general se desconfía de él y no se favorece la comprensión o integración de esas experiencias, y en otros mundillos espirituales se puede frivolizar o mezclarse con fantasías regresivas infantiles de experimentar estados especiales para sentirse especial o “iluminado”.

Podemos encontrar alguna excepción, como la descripción de experiencias espirituales inusuales que se hace en el libro de Michael Hulin “La mística salvaje”, en el que se hacen descripciones serias de ese tipo de experiencias en personas alejadas de ámbitos religiosos. Es interesante también el libro de William James “Las variedades de la experiencia religiosa”. También encontramos interesantes descripciones en algunos libros de la psicología transpersonal de autores como Tart, Maslow, Washburn, Nelson, Grof, etc.

Desde hace años me he encontrado con experiencias de personas que han sufrido lo que describo anteriormente y que han terminado viniendo a verme, al ser una psiquiatra estudiosa de la mística. En algunos casos han venido a verme porque hay un recorrido previo de intentos fallidos de comprensión y de ayuda, en otros por no saber con quién hablar del tema y sentir un gran pudor y vergüenza ante algo que no comprenden, en otros porque se sienten tan especiales que consideran que están por encima del común de los mortales, o en otros porque sospechan de sí mismos que padecen una grave enfermedad mental que pone en riesgo su estabilidad psíquica y sus proyectos vitales. En otros casos me he encontrado con personas convencidas de ser místicos, que padecían algún trastorno mental grave o habían tenido experiencias alucinatorias diversas.  En otros podía coexistir el trastorno mental grave con experiencias espirituales constructivas (aunque son los menos).

El tema es complicado, pues ya es en sí difícil definir qué es mística, y más en un mundo muy secularizado, alejado de las tradiciones religiosas, en cuyos relatos están normalizadas diferentes experiencias místicas. Es curioso como esas experiencias tan explícitas en los textos sagrados, son negadas o incluso rechazadas por los representantes de diversas religiones como algo enfermizo o peligroso. No soy capaz de entender bien los motivos de tal incongruencia por muy psiquiatra que sea. También nos encontramos con el escollo en el mundo de la Salud Mental en el que se tiende a patologizar cualquier fenómeno espiritual desde el total desconocimiento de lo que son las vivencias espirituales sanas o insanas. La formación en Salud mental con respecto a estos temas es nula o parte de presupuestos muy positivistas que patologizan cualquier cosa que suene se salga de las experiencias consideradas “normales”.  De hecho, muchas personas de otras culturas, que están más acostumbradas a tener experiencias espirituales, tienden a ser sobrediagnosticadas de psicosis, sin padecerla.

Hablando con algunos colegas, a veces nos hemos preguntado acerca de qué habría pasado si Jesucristo hubiera aparecido en esta época, y la conclusión unánime es que hubiera terminado internado en un psiquiátrico… Probablemente lo hubiera tenido más difícil para difundir su mensaje, en la actualidad, que en siglo I. Extraña paradoja en esta época de democracia, pluralismo, diálogo intercultural, etc.

Por si a alguien le resulta de ayuda, dejo algunas definiciones de lo que es la mística, para tratar de situar el fenómeno.  Extraigo fragmentos de mi artículo “¿Puede ser la mística una terapiapara las religiones?”, ya que en el mismo he recopilado algunas descripciones que me han parecido interesantes:

“La mística se ha relacionado, con frecuencia, con la separación del mundo, el recogimiento y con la unidad inmediata con lo Absoluto o con Dios, en la que se da una experiencia de unidad intuitivo-inmediata en la que se elimina la escisión sujeto- objeto, en la que Dios podría ser ese objeto con el que el individuo se siente unido como sujeto, pero que a su vez sería un estado difícil de comunicar y que llevaría al sujeto que vive esta experiencia, a permanecer en silencio.”
“Pero la mística no tiene por qué ser algo oculto o misterioso, tal como han manifestado algunos autores. Por ejemplo, Panikkar define la mística como la experiencia de la Vida, entendiéndose como una experiencia completa e integral (corporal, intelectual y espiritual al mismo tiempo), no fragmentaria o indivisa, en la que nos concentraríamos en lo esencial, sin distracciones que nos distraigan de lo fundamental de la existencia. A dicha experiencia se llama con frecuencia consciencia ya que implica estar consciente de la realidad en su totalidad. Además, para Panikkar, es preciso superar el egoísmo y morir al ego para llegar a esta experiencia mística, que a la vez sería un camino para reintegrar al verdadero ser del hombre. Siendo en este sentido, la mística, concebida como una dimensión antropológica, que pertenece a todo ser humano, al menos potencialmente y que tendría como eje el amor. Por todos estos motivos, este autor propone llamar mística a la totalidad de la experiencia, de tal manera que no nos distraería de lo cotidiano, sino que nos conectaría con una experiencia en la que temporalidad y eternidad se unen, pues el místico descubre la eternidad en el instante y continúa con pasión el juego de la Vida. Entonces, sería posible una experiencia mística en medio de la vida cotidiana, de tal manera que se integren acción y contemplación.“
“se puede afirmar que el místico es alguien que vive personalmente la religión a la que pertenece, que ha tomado contacto experimental con la realidad última, el Misterio, Dios, lo Divino, a quién remiten todos los elementos de su religión”

Considero que es muy importante clarificar y entender lo mejor que sea posible este tipo de experiencias, pues el no hacerlo puede dañar y desorientar a las personas que las tienen. Para ello es preciso tender puentes entre diversas disciplinas, para poder entender las vivencias espirituales de diferentes personas que pertenecen a ámbitos culturales distintos y que pueden sentirse muy desconcertadas si no cuentan con ámbitos de referencia adecuados, que ayuden a comprender y a integrar vivencias de este tipo. Tanto en ámbitos religiosos como en ámbitos clínicos me parece fundamental el estudio riguroso y la escucha respetuosa de quienes viven experiencias espirituales, para poder acompañar y orientar adecuadamente a quienes las viven. Lo ideal sería haber transitado nosotros por alguno de esos parajes espirituales, pero en caso de que esto no se haya dado, es importante conocer bien a quienes los han transitado para que nos sirvan de referencia respecto  a lo que puede construir, destruir o desorientar, si no se enfocan de la mejor manera.  Pues si lo como dicen los textos sagrados "El espíritu sopla donde quiere", ¿por qué no va a soplar y generar experiencias que pueden trascender nuestras formas habituales de experiencia y de conocimiento? Al menos dejemos la puerta abierta a la duda de si esto puede ser o no posible, o bien respetemos a quienes así lo viven...


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domingo, 8 de mayo de 2016

SEMANA 8 DE MAYO: LA RESPIRACIÓN CONSCIENTE COMO PRÁCTICA MEDITATIVA






         Se trata de una práctica completamente simple, al alcance de todos y que, cuando se mantiene con perseverancia, produce efectos realmente transformadores. ¿Cómo hacerla?
         Se trata de llevar toda la atención, de la manera más descansada posible –como si fuera un juego- al proceso respiratorio. No hay nada que conseguir; ni siquiera hay que buscar “hacerlo bien”. Queremos únicamente educar la atención, para poder vivir la mente, no como la “dueña” de casa que condiciona nuestro estado de ánimo, sino como una herramienta a nuestro servicio. Es decir, queremos adiestrarnos en pasar del pensar al atender.
         Esa tarea de educación requiere –como cualquier otra tarea educacional- dos actitudes simultáneascariño y firmeza. Por eso, cada vez que nos damos cuenta de que nos hemos distraído, con todo cariño, pero con toda firmeza, volvemos a “traer la mente a casa”, para continuar descansando en la atención.
         Se trata, realmente, de descansar. El acento no tiene que estar puesto en el esfuerzo por atender, sino en descansar en la atención que somos: sabiendo que es ella la que nos sostiene a nosotros.
         Para vivir bien la práctica, ayuda mucho hacerse consciente de los cuatro momentos de la misma, respetando todo el proceso: exhalación – pausa – inhalación – pausa.



http://www.enriquemartinezlozano.com/semana-8-de-mayo-la-respiracion-consciente-como-practica-meditativa/

viernes, 6 de mayo de 2016

LO QUE SOMOS ES CONSCIENCIA EL YO ES UNA FORMA QUE TOMA LA VIDA// Entrevista de Javier Pagola, con motivo de la participación en el Foro GOGOA de Pamplona, en Diario de Noticias de Navarra, 12 de octubre de 2015




Entrevista de Javier Pagola, con motivo de la participación en el Foro GOGOA de Pamplona, en Diario de Noticias de Navarra, 12 de octubre de 2015.
-¿Quién es Enrique Martínez Lozano? ¿Cuáles son los principales rasgos de su búsqueda y de sus pretensiones actuales?
Soy una “forma” más en que la Vida se expresa, y soy esa misma Vida que somos todos. No tengo ninguna pretensión, tampoco busco nada; me siento habitado por el Anhelo de rendirme por completo a la Vida que somos, lo cual requiere que mi yo se quite de en medio. En ese aprendizaje estoy.

-Cada cual  para desarrollar su personalidad construye un YO, a veces  un ego muy poderoso. ¿Es esa una necesidad? ¿Se paga algún precio por ella?
Lo que llamamos “yo” no es sino el resultado de la emergencia de la mente, en un momento determinado de la evolución de la consciencia. Pero, en realidad, el “yo” no es nada más que el centro operativo de nuestra vida mental y emocional. Evidentemente, necesitamos construirlo y cuidarlo. El error –fuente de confusión y de sufrimiento- se produce cuando nos identificamos con él. Podría decirse que quedamos deslumbrados por la mente hasta el punto de reducirnos a ella (a eso se le llama “yo”), olvidando que somos Consciencia ilimitada: mente (yo) es solo algo que tenemos; consciencia es lo quesomos. A cualquiera que investigue le quedará claro que, como dice Fidel Delgado, “eso del yo es una broma”.
-Usted habla del “final del estado egoico de la conciencia” y de la llegada del “nivel transpersonal” ¿Qué quiere decir eso de “la mirada transpersonal” o de “vivir una experiencia transpersonal”?
Justamente eso: la mente, el yo, la persona… no es el final. Absolutizar esas realidades equivaldría nada menos que a decretar una especie de estancamiento de la consciencia. Todos ellos son solo “objetos” dentro del campo de la consciencia. Por más que se resistan quienes han crecido en el “personalismo” (filosófico o religioso), la Realidad es siempre “trans”: se halla siempre “más allá” (en realidad, más acá, porque lo “trans” es lo más profundo e íntimo) de todo lo que podamos nombrar: la mente es una herramienta, el yo es el centro psíquico, la persona es el “papel” con el que la Consciencia (la Vida) se disfraza…
– ¿Cuál es la distancia entre lo racional y lo real?
La que va del concepto a la Verdad, del pensamiento a la Vida, de la mente al Ser. La razón es una herramienta preciosa que se pervierte cuando se absolutiza. Hay vida más allá de la razón. Como ha escrito el psicólogo Giorgio Nardone, “Es una perversión de la inteligencia creer que la razón lo solventa todo“.
-¿La mente es una herramienta valiosa? ¿Para qué?
Valiosa e imprescindible para movernos en el mundo de los objetos, sean físicos (materiales), mentales o emocionales. Es valiosa también para mantener el espíritu crítico y denunciar engaños. Pero no es herramienta adecuada para conocer todo aquello que no es objeto.
-Usted en sus escritos y charlas invita a “otro modo de ver y de vivir” y a superar el modelo dualista, cartesiano, de conocimiento  que considera agotado. ¿Puede usted explicar, con algún ejemplo, que es eso del dualismo?
El dualismo es solo una creencia errónea que nos hace pensar que la realidad es una suma de objetos separados. Tal creencia es consecuencia de la propia naturaleza de la mente –separadora y objetivadora-, ya que pensar equivale a delimitar. De ahí que, al absolutizar la mente ycreer que las cosas son como ella las ve, caemos en el dualismo. Pero la Realidad es solo una; no existe nada separado de nada. Tú y yo, por ejemplo, somos no-dos: no somos iguales, pero somos lo mismo. Y es una buena noticia que la misma ciencia nos lo haga ver.
-¿Qué signos,  evidencias, o líneas de investigación –por ejemplo, en la física cuántica o la neurociencia- encuentra usted en el tiempo actual que indiquen que el modelo dual de cognición se está agotando?
La ciencia habla ya de dos diferentes niveles de lo real: el aparente –el mundo de las formas, que nos entra a través de los sentidos neurobiológicos- y el cuántico, lo que le lleva a concluir que “las cosas no son lo que parecen” y a intuir un nivel todavía más profundo al que designa como “campo unificado de consciencia”, del que estarían brotando los otros dos. Es significativo que la nueva física, apenas se acerca al mundo de las partículas subatómicas, descubre que el “modelo mental” (dual) es insostenible: por una parte, el llamado “sentido común” salta por los aires; por otra, se ve obligada a adoptar una perspectiva no-dual.
-¿Qué ventajas tiene abrirse a una perspectiva no dual de conocimiento?
Si lo Realidad es no-dual, nunca llegaremos a ella a través del modelo mental (dual). Reconociendo el ámbito propio de este, es necesario trascenderlo para pasar delconocimiento por análisis y reflexión –propio de él-, alconocimiento por identidad o “conocimiento silencioso”, del que siempre han hablado sabios y místicos. Por decirlo brevemente: No conocemos quiénes somos pensando, sino únicamente siéndolo.
-¿Qué significa “conocer por identidad”, conocer algo porque lo somos?
La única forma posible de conocer todo aquello que no es objeto. De hecho, si te piensas –eso es conocer desde la mente- te verás como un “objeto”: ya te has tomado por lo que no eres, olvidando lo que eres. Además, ¿cómo la mente –que es una herramienta que tienes y, por tanto,una parte de ti- podría saber quién eres? Solo lo sabrás cuando lo seas: este es el conocimiento por identidad. En realidad, es el modo de conocer todo lo que no es objetivable. Aplicándolo a Dios, el místico cristiano del siglo XVII, Angelus Silesius, lo expresaba con estas palabras: “Qué sea Dios, lo ignoramos…; es lo que ni tú ni yo ni ninguna criatura ha sabido jamás antes de haberse convertido en lo que Él es”.  Y así se nos hace evidente la sabiduría contenida en aquella inscripción del templo de Delfos: “Hombre, conócete a ti mismo, y conocerás al Universo y a los dioses”. Dado que lo Real es no-dual, al conocer lo que eres, estás conociendo el Fondo de lo que es ya que, como bien dijera el Maestro Eckhart, “el fondo de Dios y mi fondo es el mismo Fondo”.
-¿Por qué hay que silenciar y acallar la mente? ¿Para qué hacerlo?
Es necesario acallar la mente si queremos ver con claridad. De lo contrario, la mente se interpone como un filtro que deforma aquello que la trasciende (porque, dada su propia naturaleza, lo reduce a mero objeto, aunque lo escriba con mayúscula). Aunque es importante subrayar que no se silencia la mente por el gusto de lo irracional, sino precisamente para poder ver más allá de ella. Una vez más, quizás sea necesario recordar que la mente es una herramienta muy valiosa, pero muy limitada. Y que, más allá del conocimiento que nos proporciona, existe otro al que solo tenemos acceso cuando aprendemos a silenciarla: aquieta la mente, saborea la realidad… y surgirá sabiduría.
-Usted realiza una continuada práctica meditativa. ¿En qué consiste básicamente? ¿Precisa entrenamiento? ¿Qué beneficios le produce?
La práctica meditativa es el entrenamiento –“gimnasia sagrada”, la llama el psicólogo José Mª Doria- para acallar la mente y no reducirnos a ella. Se experimenta quetenemos mente, pero no somos la mente, y nos va haciendo diestros en vivir en coherencia con esa nueva consciencia que se regala en el conocimiento transmental o silencioso.
-¿Meditar significa apartarse de la realidad o de lo social?
Meditar –lo dice uno de los sentidos de la misma palaba:med-itari, “ir al centro”- no solo no es apartarse de la realidad, sino llegar a su corazón. Esto no niega, sin embargo, que,  como en todo lo humano, también aquí puedan darse ambigüedades y engaños, como cuando se hace de la práctica meditativa una especie de refugio narcisista frente a una realidad que no se quiere afrontar. Pero ahí no hablaríamos de meditación, sino de “escapismo espiritual”. En su sentido más hondo, la meditación no es una práctica, sino un estado de consciencia, caracterizado por la percepción de la no-dualidad, que lleva a reconocer: “Yo soy todas las cosas”. Como es sabido, esta es una expresión de Jesús de Nazaret –está recogida en el logion 77 del Evangelio de Tomás– y es compartida por toda persona que ha vivido una experiencia de “despertar”.
-¿Cree usted que solo hay vida en el presente? ¿Qué quiere decir con eso?
El presente no es algo cronológico –eso sería solo un instante fugaz-, sino Aquello que contiene el tiempo. En este sentido, podría hablarse quizás mejor de Presencia, y sería una realidad equivalente a Consciencia y a Vida.
-¿Dónde podemos encontrar el sentido de la vida?
El “sentido de la vida” no es algo añadido, como tampoco es algo que nos faltara. En la vivencia no-dual queda radicalmente manifiesto que ya somos todo aquello que nuestra mente buscaba. Si me permites una alusión personal, podría decirte que pasé muchos años buscando, ansiosa y dolorosamente, el sentido de mi vida; cuando, finalmente, la Consciencia se hizo luz en mí, comprendí y vi con claridad que la vida estaba llena de sentido. Si ahora tuviera que formularlo conceptualmente para responder a tu pregunta, lo diría de esta forma: El sentido de la vida consiste en reconocerse uno con la vida y fluir con ella. Los poetas también saben verlo. Así se expresaba Rainer Maria Rilke, en una de sus Cartas a un joven  poeta: “Por lo demás, deje que la vida vaya sucediendo y traiga lo que tenga que traer. Créame, la vida siempre, siempre tiene razón”.
-Volvamos al principio. Usted plantea que la pregunta esencial es: ¿Quién soy yo? Pero ¿cómo se la responde a usted mismo?
Me surge espontánea la respuesta que en alguna ocasión dio Jesús: “Yo soy la Vida”. Y sé que esa es la respuesta adecuada para todo ser humano. No soy nada de aquello que pueda aparecer en el campo de la consciencia, sino la Consciencia misma (la Vida) en la que todo aparece. Y de ahí brota precisamente la única certeza a la que podemos tener acceso, en la que se asientan la seguridad y la confianza: la certeza de ser. La única certeza que se mantiene en pie cuando todas las ideas o creencias han caído. No necesitamos más.

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