lunes, 25 de julio de 2016
Virginia Gawel – Visión Transpersonal: “Abrir los sentidos”
"La sabiduria me dice no eres nada, el amor me dice lo eres todo, entre los dos ranscurre mi vida"
N.M.
domingo, 24 de julio de 2016
Distinción entre conocimiento y experiencia (parte II)
Hay algunas nociones prevalentes en los círculos de Vedanta “contemporáneos” y en general en muchas otras filosofías, que han de ser examinadas atentamente y refutadas puesto que sus implicaciones son fundamentales.
Los maestros “modernos” de Vedanta postulan que aun sabiendo que la enseñanza de Vedanta y sus textos son un medio de conocimiento (pramana), el conocimiento que Vedanta produce es solo teórico y por tanto ha de ser validado por una experiencia personal, especial, extraordinaria, que suponga un estado especial de consciencia en el cual uno puede verificar la visión que presenta el Vedanta.
El argumento que estos neo-vedantines y otras filosofías alegan es el siguiente:
La realidad absoluta no está disponible mediante la percepción o el razonamiento, y por tanto, solamente puede ser accesible mediante una experiencia especial. Los textos o gurus simplemente nos indican algunos métodos, pero finalmente, es uno quien verifica esta verdad. El argumento es que la experiencia personal, por si misma, tiene la palabra final. En este sentido, podemos citar que esto apela claramente al buscador moderno puesto que sugiere que no es necesario confiar en ninguna autoridad, guru, ni requiere estudios serios y competentes.
La realidad absoluta no está disponible mediante la percepción o el razonamiento, y por tanto, solamente puede ser accesible mediante una experiencia especial. Los textos o gurus simplemente nos indican algunos métodos, pero finalmente, es uno quien verifica esta verdad. El argumento es que la experiencia personal, por si misma, tiene la palabra final. En este sentido, podemos citar que esto apela claramente al buscador moderno puesto que sugiere que no es necesario confiar en ninguna autoridad, guru, ni requiere estudios serios y competentes.
Por tanto, esta experiencia poderosa, extraordinaria, será necesaria para poder arrancar las nociones sobre la realidad. Sin ella, nuestro entendimiento permanecerá, únicamente, de forma intelectual o teórica.
Para refutar estas argumentaciones, primero necesitamos entender que no todas las experiencias son un medio de conocimiento y serán tan buenas como las interpretaciones que demos a las experiencias. Para toda experiencia necesitamos un medio de conocimiento válido a la hora entenderla correctamente, de otro modo, no nos hará más sabios.
Por ejemplo, todo el mundo ha tenido la experiencia de la salida del sol; mientras que esta experiencia es real, la conclusión basada en esta experiencia, que el sol nace en el este y se pone en el oeste, es corregida únicamente por el entendimiento de que el sol no se mueve sino la tierra.
Otro ejemplo puede ser cuando hablas a una persona que resulta que es un amigo de la universidad al cual conociste hace 20 años y no has reconocido. Tu amigo está bajo tu percepción, está bajo tu “experiencia”, pero la verdad sobre él será desconocida hasta que es revelada por un tercer amigo que te dice: “Este es Roberto, aquel que estuvo con nosotros en la Universidad Complutense hace 20 años”.
Otro ejemplo puede ser cuando hablas a una persona que resulta que es un amigo de la universidad al cual conociste hace 20 años y no has reconocido. Tu amigo está bajo tu percepción, está bajo tu “experiencia”, pero la verdad sobre él será desconocida hasta que es revelada por un tercer amigo que te dice: “Este es Roberto, aquel que estuvo con nosotros en la Universidad Complutense hace 20 años”.
La visión cósmica de Arjuna no lo lleva al entendimiento
Incluso dentro de la propia Bhagavad Gita, en el capitulo XI, cuando Arjuna tiene la visión cósmica gracias al poder “especial” del ojo “divino”que Krsna le otorga, y en por el cual puedee ver y experimentar todo el espectro cósmico dentro de las coordenadas de espacio y tiempo, aun así, y siendo esta la experiencia más impresionante, magnifica, aterradora y estremecedora que cualquiera pueda experimentar, aun así, Arjuna no consigue entender, ni asimilar lo que significa, y menos resolver sus conflictos.
Si la experiencia de la visión cósmica hubiera sido un medio de conocimiento apropiado, la Bhagavad Gita hubiera terminado en el capitulo once y, sin embargo Krsna sigue explicando durante siete capítulos mas.
Y digo sigue explicando y enseñándole porque la Gita es un dialogo y usa la palabra y la enseñanza tradicional del vedanta en la forma de diálogo, de preguntas y respuestas, de interrogación, de escucha y análisis, de contemplación, todo ello entre el discípulo y el maestro, entre alguien que está asentado en la visión y otro que quiere entender y asimilar esa visión.
Incluso dentro de la propia Bhagavad Gita, en el capitulo XI, cuando Arjuna tiene la visión cósmica gracias al poder “especial” del ojo “divino”que Krsna le otorga, y en por el cual puedee ver y experimentar todo el espectro cósmico dentro de las coordenadas de espacio y tiempo, aun así, y siendo esta la experiencia más impresionante, magnifica, aterradora y estremecedora que cualquiera pueda experimentar, aun así, Arjuna no consigue entender, ni asimilar lo que significa, y menos resolver sus conflictos.
Si la experiencia de la visión cósmica hubiera sido un medio de conocimiento apropiado, la Bhagavad Gita hubiera terminado en el capitulo once y, sin embargo Krsna sigue explicando durante siete capítulos mas.
Y digo sigue explicando y enseñándole porque la Gita es un dialogo y usa la palabra y la enseñanza tradicional del vedanta en la forma de diálogo, de preguntas y respuestas, de interrogación, de escucha y análisis, de contemplación, todo ello entre el discípulo y el maestro, entre alguien que está asentado en la visión y otro que quiere entender y asimilar esa visión.
Es evidente que la intención y el método de Krsna no era enseñarle pranayama, asana o cualquier disciplina técnica que le ayudase a interiorizar, por muy útil que pueda ser una técnica meditativa.
La meditación en la Gita será útil y tiene sus peculiaridades a diferencia de otros sistemas, pero desde luego no es el fundamento de la enseñanza. Al igual que la experiencia de la visión cósmica no deja de tener valor, mucho valor, sin embargo, a Arjuna, la experiencia, no le lleva por si misma a la asimilación y entendimiento necesario, cosa que solo ocurre con el conocimiento que Krsna le imparte, conocimiento claramente védántico en esta parte del conocimiento del ser. No es que tengamos que desechar el medio de conocimiento que supone la experiencia a través de la percepción, puesto que es un instrumento válido de conocimiento, pero la experiencia no garantiza que se transforme en entendimiento a no ser que la experiencia sea asimilada en términos de conocimiento.
La meditación en la Gita será útil y tiene sus peculiaridades a diferencia de otros sistemas, pero desde luego no es el fundamento de la enseñanza. Al igual que la experiencia de la visión cósmica no deja de tener valor, mucho valor, sin embargo, a Arjuna, la experiencia, no le lleva por si misma a la asimilación y entendimiento necesario, cosa que solo ocurre con el conocimiento que Krsna le imparte, conocimiento claramente védántico en esta parte del conocimiento del ser. No es que tengamos que desechar el medio de conocimiento que supone la experiencia a través de la percepción, puesto que es un instrumento válido de conocimiento, pero la experiencia no garantiza que se transforme en entendimiento a no ser que la experiencia sea asimilada en términos de conocimiento.
Por otro lado, necesitamos entender que Vedanta no es una teoría donde nosotros somos un sujeto o meditador y retenemos el estatus de sujeto y experimentamos algo diferente de nosotros, el “objeto” de nuestra experiencia. El tema que trata el Vedanta no está separado de uno mismo. No es como el conocimiento indirecto de una especie de animal remoto, que vive en el polo sur, y que necesitamos confirmar y verificar yendo allí y viendo el animal por uno mismo. Uno mismo ya está disponible todo el tiempo. El conocimiento dado por el Vedanta es un conocimiento directo e inmediato puesto que habla de la naturaleza real de mi mismo, de este “YO”.
Cualquier conocimiento directo ha de ser entendido y no practicado.
Por ejemplo, cuando los ojos revelan las formas y los colores, cuando operamos o hacemos uso del medio de conocimiento que son los ojos, ¿Es teoría o práctica? No es ninguno.
Es simplemente conocimiento inmediato, de manera similar, cuando la verdad del “sujeto” y de los “objetos” es revelado por Vedanta como una consciencia no dual, las diferencias son entendidas como mithya o aparente. Para entender el complejo cuerpo-mente-sentidos “individual” y los “objetos” como mythya, uno solo necesita inquirir en su realidad. Uno no necesita resolverlos temporalmente y físicamente en una experiencia individual.
Por ejemplo, cuando los ojos revelan las formas y los colores, cuando operamos o hacemos uso del medio de conocimiento que son los ojos, ¿Es teoría o práctica? No es ninguno.
Es simplemente conocimiento inmediato, de manera similar, cuando la verdad del “sujeto” y de los “objetos” es revelado por Vedanta como una consciencia no dual, las diferencias son entendidas como mithya o aparente. Para entender el complejo cuerpo-mente-sentidos “individual” y los “objetos” como mythya, uno solo necesita inquirir en su realidad. Uno no necesita resolverlos temporalmente y físicamente en una experiencia individual.
Para concluir, las nociones equivocadas sobre la realidad pueden ser corregidas examinándolas y refutándolas, probando como están equivocadas, y y corrigiendo las nociones que tenemos sobre nosotros mismos, el mundo y Dios, y no necesariamente mediante la búsqueda de una experiencia intensa que las sacuda.
Distinción entre conocimiento y experiencia (parte 1)

Existen unas nociones bastante aceptadas y arraigadas acerca de lo que puede producir el conocimiento y la experiencia.
La intención de esta serie es poner en cuestión los límites de la experiencia y los resultados que puede traer, en especial en relación al auto-conocimiento.
Hago esta reflexión porque vivimos en una sociedad donde predomina la búsqueda de experiencias “intensas”, “plenas”, “sensuales” , “espirituales” , “energéticas”, “vibrantes” y toda una terminología nueva que parece que dice algo pero que tiene poco peso si se analiza.
Incluso en la importanción de enseñanzas “orientales ” predomina el consumo de estas experiencias sin discriminación alguna y la conclusión que solo la experiencia es el factor decisivo en el camino del auto-conocimiento.
Y la pena es que teniendo toda la cultura y tradición filosófica en occidente, no echemos mano de ellas para poder analizar estos temas. En vez de esto, parece que el “new age” tiene más peso.
¿Que es el conocimiento?
El conocimiento es el entendimiento y apreciación de lo que es. Esto debe ser claramente entendido. No es una creencia ni es una especie de idea intelectual o teórica. Repito: El conocimiento es el entendimiento y apreciación de lo que es. El conocimiento no es la apreciación de lo que uno cree que es, según sus creencias o percepciones.
La experiencia es la directa participación “perceptual” en un evento.
La experiencia puede llevar al conocimiento, pero la experiencia no se traduce necesariamente en conocimiento.
La experiencia ha de ser asimilada en términos de conocimiento.
La experiencia ha de ser asimilada en términos de conocimiento.
La experiencia es una cosa, el conocimiento de lo que he experimentado es otra bien diferente. Cuando tengo conocimiento (asimilado) incluye percepción e incluye la experiencia. Pero la experiencia no tiene porque incluir conocimiento. Para que sea conocimiento, lo que es experimentado ha de ser conocido por lo que es.
La experiencia puede que coincida o no con el conocimiento.
El conocimiento es algo que puede a la vez contradecir la experiencia y resolver las aparentes contradicciones de las experiencias.
El conocimiento es algo que puede a la vez contradecir la experiencia y resolver las aparentes contradicciones de las experiencias.
Para ser calificado como conocimiento han de pasar el test de la indagación, de la investigación.
EJEMPLO:
La experiencia en la mayor parte del mundo es que el sol sale cada día por el este y viaja al oeste donde se pone. En las regiones polares, en un momento concreto del año, la experiencia es que el sol da vueltas en un círculo. Ni la salida ni la puesta del sol son experimentadas en los polos durante ciertos periodos.
¿Que conjunto de experiencias deberían ser tomadas como reales? ¿Los dos conjuntos de experiencias son reales ?
¿Que conjunto de experiencias deberían ser tomadas como reales? ¿Los dos conjuntos de experiencias son reales ?
Un análisis e investigación se hace necesario para traer entendimiento. Es necesario tener en cuenta todos los factores disponibles.
Las cuestiones son:
¿Es la experiencia del sol que nace en el este y se pone en el oeste un hecho o no?
Las cuestiones son:
¿Es la experiencia del sol que nace en el este y se pone en el oeste un hecho o no?
¿Es esta observación verdadera ? ¿Que sucede con el sol en el polo que puede ser visto dando vueltas en un circulo? ¿Como esta observación se corresponde con los hechos?
Experiencia 1: El sol sale y se pone
Experiencia 2: El sol se mueve en un círculo.
Conocimiento: Con respecto a la tierra, el sol es fijo, ni sale ni se pone y tampoco se mueve en un círculo.
El sol parece que sale y se pone o que se mueve en circulo desde el punto de vista de un lugar en particular en un planeta en orbita que se gira sobre su eje.
Después de una investigación y análisis, las contradicciones son resueltas en un verdadero entendimiento de la relación de la tierra con el sol. El sol, aunque aparentemente en movimiento es estacionario en relación a la tierra. La apreciación de este hecho es conocimiento.
Las experiencias eran solamente mithya, aparentes, algo que parece ser pero no lo es (el significado demithya en sanscrito implica dependencia de su causa).
La visión de un sol que sale y se pone puede ser una experiencia hermosa; pero en términos de conocimientoes una ilusión. Las experiencias pueden contradecirse entre ellas; el conocimiento abarca y reconcilia las contradicciones.
El conocimiento no puede ser contradicho (sino, no es conocimiento)
Y como dice Aristóteles : “El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia”
(continuaremos en el proxímo artículo)
http://oscarmontero.com/distincion-entre-conocimiento-y-experiencia/
El monasterio más arduo
ara muchos, el monasterio más arduo… es la vida cotidiana. Quizás sin identificarse con un credo en particular, buscan una vida plena (aún en medio del trajín diario), y buscan dar lo mejor de sí a los demás. “Están en el mundo sin ser del mundo”, por lo que parecen “raros”… pero marcan el camino que conduce al bien de la humanidad. Reflexiones de Virginia Gawel.
Existen en el mundo distintos monasterios que implican, para el monje (cualquiera sea su religión) un difícil y austero trabajo sobre sí: ayunos, rezos, privaciones, silencio, soledad… Y existen también personas en todo el mundo que internamente son –por decirlo de algún modo– monjes laicos: no necesariamente adeptos a religión alguna (es más, a veces autodeclarados como ateos), se distinguen porque apuestan a convertir su tránsito en este mundo en un camino de autoconocimiento. Ellos (quizás quienes lean estas líneas) se ejercitan en uno de los monasterios más exigentes: la vida cotidiana. (Probablemente no se definirían a sí mismos como monjes seglares… ¡porque no saben que lo son!)
Afortunadamente, la psicología se ha ocupado de personas así, sin mirarlas como “enfermos”, sino como el camino hacia el cual la humanidad necesita ir para salvar lo que queda de este querido planeta.
Tienen una insistente sed de comprensión, y procuran convertirlo todo en un proceso para la ampliación de su conciencia. Nadie les sostiene, ninguna orden les procura solución a su techo, su comida… y conseguirla es parte de su voto de estar en el mundo. No tienen autoridad alguna a quien consultarles sobre qué hacer. Y en medio del trajín que implica el día a día, procuran practicar lo que conocen, para no perder su propio centro: leen sobre yoga en la fila del banco, o de pie viajando en el subterráneo; practican meditación en la sala de espera del dentista, observan el alineamiento de su cuerpo en un ascensor lleno de gente… Tienen en su oficina frases que les ayuden a estar más en calma. Tratan de transmitir como pueden lo que han descubierto, para ayudar a otros. Sabiéndolo o no, practican lo que los sufis definen como estar en el mundo, sin ser del mundo.
Intentan no salirse de sí mismos cuando deben ponerle límites a su hijo adolescente o tenerle paciencia a su padre que ya está muy anciano. Practican la compasión con los animales y las personas, y con frecuencia sufren enormemente penas que no son propias: su monasterio no está aislado de lo que sucede en el planeta. Les duelen las matanzas del Tíbet, las inundaciones de Argentina o el terremoto del Perú. Se angustian ante las especies amenazadas, el ecosistema quebrado, los incendios que acaban con bosques insustituibles…
A veces hacen voto de silencio y se retiran, solitarios, pues necesitan “digerir” lo que su sensibilidad percibe. Se esfuerzan en ser rectos y veraces, en ámbitos donde la mentira y la transgresión se constituyen en ley. Y algunos tienen la posibilidad de ejercer todo lo que saben y de aprender lo que no en una de las pruebas humanas más difíciles de atravesar conscientemente: la pareja. Allí investigan lo que tienen adentro: dependencia, celos, abnegación, posesividad, capacidad de dar… Practican el hacerse cargo frente al otro, el no proyectar, el abrir su interioridad… ¡Todo un entrenamiento para iniciados!
Luego del trabajo, antes de realizar las compras y después de ocuparse de sus hijos, se toman retazos de tiempo para no dejar nunca de aprender: sobre los sueños, sobre las emociones, sobre el Eneagrama o la Eutonía… Se levantan temprano o se acuestan tarde, pero siempre tienen algún minuto para meditar, para contemplar su entorno, para trabajar su cuerpo, para escribir lo que sienten…
Practican la solidaridad como pueden: en campañas por internet, en la ayuda a un vecino, o en el brindarse a cualquier hora a un amigo que les necesite. Es posible que transiten por su entorno siendo vistos como “raros”. Lo padecen. Y a la vez, profundamente, tal vez sientan que en verdad es un honor: que su “rareza” los dignifica. No encajan en el mundo. A este rasgo le hemos llamado “inadecuación esencial”.
Afortunadamente, desde los años ‘60 la psicología se ocupó de personas así, sin mirarlas como “enfermos”, sino, por el contrario, como el camino hacia el cual la humanidad necesita ir para salvar lo que queda de este querido planeta. Nació como psicología humanista, y derivó en lo transpersonal, centrándose en el desarrollo de la conciencia, en la persona que busca. ¿Son ellos “normales”? ¡No! Por suerte que no. Bendito sea que sean… así como son.
Virginia Gawel
Publicado en la revista “Uno Mismo”, año 2008.
http://www.viviragradecidos.org/el-monasterio-mas-arduo/
lunes, 18 de julio de 2016
domingo, 17 de julio de 2016
LAS CENIZAS DEL AMOR
NTRODUCCIÓN
Desde el punto de vista convencional, se cree que la experiencia está compuesta por dos elementos esenciales: un sujeto –el cuerpo mente- y un objeto –las cosas, los demás y el mundo-. Por este motivo, podríamos llamar a esta visión de la experiencia Dualidad Convencional, en la cual está implícita la relación sujeto-objeto.
En la Dualidad Convencional, se cree que el cuerpo-mente (el sujeto de la experiencia) conecta con las cosas, los demás y el mundo –los objetos de la experiencia- mediante un acto de conocer, sentir o percibir. De ese modo, se considera que el cuerpo-mente es consciente, y que “las cosas, los demás y el mundo” son aquello de lo cual “yo” –el cuerpo mente- soy consciente. Esta creencia es la asunción fundamental en la cual está basada nuestra cultura mundial y es encumbrada en nuestro lenguaje con frases como “yo conozco esto y lo otro”, “yo te quiero”, “yo veo el árbol”. En todos los casos, hay un sujeto, “yo”, que conoce, siente o percibe un objeto –“tú” o “ello”-. De hecho, esta creencia está tan integrada en nuestra cultura que la mayoría de la gente no lo considera en absoluto una creencia, sino que lo asume ciegamente como una verdad absoluta.
http://www.enriquemartinezlozano.com/semana-10-de-julio-las-cenizas-del-amor/
sábado, 2 de julio de 2016
No hay ningún lugar al que ir...
No hay nada que alcanzar...
no hay ningún lugar al que ir...
únicamente sentarse en silencio y observar...
Observar el cuerpo...
observar la respiración...
observar los pensamientos...
simplemente observar.
Poner la atención al mismo estado de observar...
mantenerse enfocado en el interior...
todo lo que vaya sucediendo, no soy yo...
yo simplemente soy aquello que observa,
aquello que es consciente.
no hay ningún lugar al que ir...
únicamente sentarse en silencio y observar...
Observar el cuerpo...
observar la respiración...
observar los pensamientos...
simplemente observar.
Poner la atención al mismo estado de observar...
mantenerse enfocado en el interior...
todo lo que vaya sucediendo, no soy yo...
yo simplemente soy aquello que observa,
aquello que es consciente.
Absolutamente todas las
experiencias,
tienen un propósito común;
el desapego al "yo personal".
Cuando surge la mente, hay distracción...
y si te pierdes en los pensamientos,
se forma una identidad, un "yo personal"...
Este ego no es real,
pero tú crees que eres eso...
tienen un propósito común;
el desapego al "yo personal".
Cuando surge la mente, hay distracción...
y si te pierdes en los pensamientos,
se forma una identidad, un "yo personal"...
Este ego no es real,
pero tú crees que eres eso...
Por tanto, la práctica
espiritual,
consiste en soltar, liberar, vaciarte del "yo personal"...
simplemente descansar en silencio,
dejar las identificaciones físicas y mentales
y tan solo permanecer como vacío de contenido...
como un recipiente vacío,
que al mismo tiempo puede ser llenado de Todo.
consiste en soltar, liberar, vaciarte del "yo personal"...
simplemente descansar en silencio,
dejar las identificaciones físicas y mentales
y tan solo permanecer como vacío de contenido...
como un recipiente vacío,
que al mismo tiempo puede ser llenado de Todo.
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